El balonmano conquense despide con enorme tristeza a Pablo Zabala, quien fuera durante más de dos décadas utillero del REBI Cuenca y una de las personas más queridas dentro de la entidad. Zabala ha fallecido a los 80 años, dejando un profundo vacío en el entorno del club y entre varias generaciones de jugadores, técnicos y aficionados que compartieron con él innumerables vivencias en el pabellón de El Sargal.
Considerado una pieza imprescindible en el día a día del equipo, fue el único utillero que ha tenido el club en toda su etapa moderna, convirtiéndose con el paso de los años en uno de los rostros más emblemáticos y reconocibles del balonmano conquense.
Más de veinte años al servicio del club
Pablo Zabala dedicó gran parte de su vida al equipo conquense, desempeñando una labor silenciosa pero fundamental dentro del vestuario. Su cercanía, compromiso y cariño por el club hicieron que se ganara el respeto unánime de todos aquellos que compartieron etapas con él.
Su vinculación con el balonmano no se limitó únicamente a su papel como utillero. También formó parte de la directiva del club durante la etapa de Javier Garrote, participando desde dentro en algunos de los momentos más importantes de la historia reciente de la entidad.
Durante su trayectoria convivió con entrenadores históricos del balonmano nacional como Goran Dzokic, Zupo Equisoain y Lidio Jiménez. Precisamente con este último mantenía una relación especialmente cercana y de gran amistad, siendo una de las primeras personas a las que avisaron sus hijos tras conocerse el fallecimiento.
Siempre ligado a El Sargal
Aunque hace algunos años tuvo que dejar su labor diaria por motivos de salud, Zabala jamás se desligó del equipo de su vida. Continuó asistiendo regularmente a los partidos del REBI Cuenca en El Sargal, donde seguía recibiendo el cariño de la afición y de todos los integrantes del club.
Su presencia en la grada era habitual hasta fechas recientes. Sin embargo, una caída sufrida en los últimos días agravó su estado de salud y terminó provocando su fallecimiento.
Un referente humano para el balonmano conquense
La muerte de Pablo Zabala ha causado una profunda conmoción en el deporte conquense. Más allá de su trabajo dentro del club, quienes le conocieron destacan especialmente su humildad, su trato cercano y su entrega incondicional al equipo durante décadas.
Con su pérdida desaparece una figura histórica del balonmano en Cuenca, uno de esos nombres que, lejos de los focos, ayudaron a construir la identidad y el crecimiento del club desde el esfuerzo diario y la pasión por unos colores.
El pabellón de El Sargal pierde así a una de sus almas más queridas.
