Aníbal Gómez, natural de Villanueva de la Jara (Cuenca), fue el encargado de abrir la tercera gala de Tu cara me suena 13 con una transformación en Varry Brava y el tema “Raffaella”. La actuación apostó por el color, la actitud pop y el tono festivo del grupo murciano, hasta el punto de que Antena 3 destacó que el número “puso al público en pie”.
El cómico, que combina experiencia musical con su faceta humorística, volvió a moverse en un terreno que le resulta natural: el de la parodia escénica sin renunciar al componente musical. Su imitación buscó capturar el descaro y la teatralidad de Varry Brava, más que una reproducción estrictamente vocal.
Buena acogida, pero sin premio en la tabla
Pese al arranque potente, la puntuación no acompañó del todo. En la votación de la gala, Aníbal obtuvo 12 puntos en total, resultado de 6 puntos del jurado y 6 del público, lo que le dejó en séptima posición de la noche. La ganadora fue Sole Giménez, que se impuso con una imitación de Édith Piaf y logró la máxima puntuación.
En la clasificación general, Aníbal queda octavo, con 35 puntos, por delante de Leonor Lavado y lejos del liderato que comparten J Kbello y María Parrado, ambos con 60 puntos.
Una gala muy competida
La tercera entrega confirmó que la edición está especialmente igualada. Cristina Castaño, Martín Savi, Paula Koops y J Kbello se mantienen en la parte alta, mientras que Sole Giménez dio un salto importante tras su victoria. En ese contexto, Aníbal sigue instalado en la zona baja, aunque con margen para remontar si consigue un golpe de efecto en las próximas semanas.
El próximo reto: B. J. Thomas
El pulsador ya ha decidido su siguiente desafío. En la cuarta gala, Aníbal Gómez tendrá que imitar a B. J. Thomas, intérprete de clásicos como “Raindrops Keep Fallin’ on My Head”. El reto supondrá un cambio de registro respecto a Varry Brava: menos fiesta pop y más contención melódica, con una canción muy reconocible y asociada a un tono suave, nostálgico y cinematográfico.
Una oportunidad para remontar
Tras una actuación celebrada por el público pero insuficiente en puntos, Aníbal afronta la próxima gala con la necesidad de crecer en la clasificación. Su imitación de B. J. Thomas puede convertirse en una prueba clave: si logra equilibrar voz, interpretación y sensibilidad, podría abandonar la parte baja de la tabla y reforzar su papel como uno de los concursantes más imprevisibles de la edición.
