En un rincón del Parque de los Moralejos, entre el tránsito habitual de paseantes y la frescura de los árboles, ha brotado una intervención artística tan vibrante como fugaz. Yosvany Montalvo y Yossi, estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, han transformado en la tarde de este 28 de abril un espacio cotidiano en un lienzo transparente para rendir homenaje a la figura materna.
Lo que a primera vista parece un desafío a las normas urbanas es, en realidad, una técnica de graffiti efímero. Utilizando papel film estirado entre soportes y sprays de colores, los artistas han creado una obra que no deja huella física en el mobiliario del parque, pero sí una emocional en quienes lo contemplan.
Un cuerpo prestado: el origen del proyecto
La iniciativa nace como antesala a una exposición académica sobre el cuerpo humano. Sin embargo, para estos jóvenes artistas, la anatomía no es solo músculo y hueso, sino herencia.
«Decidimos relacionarlo con nuestras madres; qué mejor forma de pensar en el cuerpo humano que gracias a ellas, que nos dan el nuestro y por las que estamos aquí», explica Yosvany a El Digital de Cuenca.

La distancia ha sido el motor de esta creación. Con Yosvany procedente de Ocaña (Toledo) y Yossi de Oviedo, el mural se convierte en un puente visual hacia sus hogares. Ante la imposibilidad de pasar el próximo Día de la Madre con ellas, han decidido «regalarles» una flor artística en esta parte de Cuenca.
Respeto por el entorno y participación ciudadana
Uno de los puntos clave del proyecto es su carácter no invasivo. Conscientes de la normativa municipal, los estudiantes han protegido el suelo y utilizado materiales fácilmente retirables asegurando que si a alguien le incomodaba, «no habría ningún problema con retirarlo de una forma rápida y que no estuviese importunando ni tampoco incumpliese ninguna ley».

La técnica empleada destaca por un equilibrio entre la creatividad y el respeto al mobiliario urbano, utilizando láminas de papel film de alta resistencia que envuelven las superficies sin dañarlas. Sobre este plástico transparente, los artistas aplican pintura en spray para dar forma a sus diseños, asegurando una estructura firme durante su exposición pero extremadamente sencilla de desmontar.

Este método subraya el carácter cívico de la propuesta, ya que los jóvenes se comprometen a retirar la instalación de forma inmediata si llegara a causar cualquier inconveniente a los vecinos o a la estética del parque.

En última instancia, la intervención busca romper la monotonía del entorno cotidiano, inyectando energía y color al espacio público como una forma de dar la bienvenida al verano a través del lenguaje visual de los estudiantes de Bellas Artes.
El arte de la reacción
El proceso ha sido documentado minuciosamente por una cámara que capturaba no solo los trazos de los sprays, sino las reacciones de los conquenses. Para Yosvany, volcado en el mundo audiovisual, el feedback de la gente es parte fundamental de la obra. La obra, sin embargo, no estaba completamente terminada en el momento de la entrevista. Los artistas planeaban añadir una dedicatoria más explícita en la cara posterior del mural.

La pieza culminará con una dedicatoria directa: un sencillo pero potente «Te quiero, mamá» que, a través de fotos y vídeos, viajará desde el Parque de los Moralejos hasta Asturias y Toledo, demostrando que el arte, aunque sea efímero, puede estrechar distancias geográficas insalvables.
Foto: Mural efímero/ Néstor Robayna






