Cuenca vuelve a situarse en el centro de su tradición religiosa. La Archicofradía de Paz y Caridad celebra estos días sus solemnes cultos en honor al Santísimo Cristo de las Misericordias, una cita que combina liturgia, historia y la continuidad de una de las corporaciones más antiguas de la ciudad.
Cultos en la Parroquia de la Luz
La Archicofradía celebra sus cultos en la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz entre el 30 de abril y el 3 de mayo. El Solemne Triduo incluye el rezo del Santo Rosario, el ejercicio del triduo y la Santa Misa con homilía, a las 19:00 horas, durante los días 30 de abril, 1 y 2 de mayo. El programa concluye el 3 de mayo a las 13:00 horas con la Función Principal de Instituto, uno de los actos más relevantes para la corporación, en el que sus miembros renuevan su compromiso de fe y pertenencia.

Una historia que nace en el siglo XVI
La Archicofradía de Paz y Caridad hunde sus raíces en el siglo XVI, cuando surge como Cabildo de la Vera Cruz, Sangre de Cristo y Misericordia. Desde entonces, su trayectoria ha pasado por distintas denominaciones y etapas, siempre vinculada a la vida penitencial y asistencial de Cuenca. En sus antiguos estatutos de 1865 llegó a recogerse la obligación de acompañar espiritualmente a los condenados en sus últimos momentos, un rasgo que refleja la dimensión de caridad que ha marcado su identidad histórica.
De la posguerra a la actualidad
Tras la Guerra Civil, la Archicofradía inició una etapa de reorganización en la que recuperó su patrimonio devocional. En 1942 se incorporó la imagen del Cristo de las Misericordias, obra de Luis Marco Pérez, que se convirtió en su principal referencia devocional. En el año 2000 se aprobaron los estatutos vigentes, consolidando su estructura actual y asegurando la continuidad de una tradición que sigue plenamente activa.

Presencia en la Semana Santa de Cuenca
La Archicofradía de Paz y Caridad mantiene un papel destacado en la Semana Santa conquense, especialmente en la tarde del Jueves Santo, cuando realiza su estación de penitencia. Su permanencia en el tiempo la ha convertido en un referente del patrimonio religioso y cultural de la ciudad.

Cuenca vive estos días una de sus expresiones más reconocibles de tradición y fe. La Archicofradía de Paz y Caridad, con siglos de historia a sus espaldas, vuelve a situar en el presente una memoria que no se ha interrumpido, sino que ha sabido mantenerse, discreta y constante, en el corazón de la ciudad.
