El tono en el Ayuntamiento de Cuenca ha alcanzado este lunes niveles de tensión personal poco habituales. Lo que arrancó como una pregunta técnica sobre los plazos del proyecto de Carretería y su Plan de Actuación Integrada (PAI), terminó con el portavoz del PP, Álvaro Barambio, sacando a la luz un decreto de alcaldía para devolverle un «golpe» dialéctico a la portavoz socialista, Saray Portillo.
El origen: Una «boda» sin invitación
La chispa prendió cuando Barambio reprochó al equipo de Gobierno que se impidiera a los grupos de la oposición participar en una reunión vecinal sobre las obras del centro. La respuesta de Saray Portillo fue tajante y cargada de ironía: «Una cuestión básica de educación es no ir donde no le invitan. Si me invitan a una boda, yo lo que no puedo hacer es llevar amigos».
La concejala insistió en que el PP debe asumir que «está en la bancada de enfrente» y que los tiempos de las reuniones y la información los marca el Gobierno: «Los vamos a convocar pronto, pero cuando nosotros consideremos».
El «dardo» del Decreto 1295
Barambio, lejos de achicarse ante la lección de «cortesía» de Portillo, esperó a su turno de réplica para lanzar un dardo al equipo de Gobierno. Tras asegurar que ellos sí fueron invitados por los vecinos (y no por el Gobierno), el portavoz popular contraatacó usando la misma terminología de la concejala:
«¿Sabe usted lo que es una autoinvitación? Ir a un acto y pagar 40 euros el Ayuntamiento por una cena del señor alcalde. Decreto 1295. Otros concejales también fueron y se lo pagaron ellos. Eso sí que es autoinvitarse con el dinero público».

Con este dato, Barambio acusó directamente a Darío Dolz de cargar a las arcas municipales un gasto personal en un evento donde otros ediles habrían pagado de su propio bolsillo, desmontando así el argumento de la «educación» que minutos antes había esgrimido Portillo.
«Esa es su catadura»
La respuesta de la portavoz del Gobierno no se hizo esperar, aunque evitó entrar en el detalle del decreto mencionado por el PP, limitándose a calificar la actitud de Barambio: «Esa es su catadura, pero bueno, es la suya».
Portillo cerró el debate insistiendo en que no hay nada que ocultar sobre el proyecto de Carretería porque el PAI es «público y notorio», pero reafirmó su postura inicial: «Donde no se le invita, no se va».
Este enfrentamiento deja en evidencia la fractura total entre el equipo de Gobierno y el principal partido de la oposición, en un momento en el que la gestión de las obras de Carretería y los fondos EDIL están bajo el foco de todas las asociaciones vecinales.