El REBI Cuenca volvió a escribir una página dorada en su historia tras imponerse por un ajustado 31-30 al Logroño en un duelo vibrante y cargado de emoción disputado este miércoles. El conjunto conquense selló así su clasificación para la Final a Ocho de la Copa del Rey, un logro que refuerza su crecimiento deportivo en una temporada marcada por profundos cambios.
El encuentro fue un ejercicio de resistencia y carácter por parte del equipo conquense, que supo sufrir en los momentos clave para terminar decantando la balanza a su favor por la mínima. La victoria desató la euforia en la afición y confirmó que el REBI Cuenca sigue siendo un rival competitivo en las grandes citas del balonmano nacional.
La fase final se celebrará del 5 al 7 de junio en el pabellón Pitiu Rochel de Alicante, un escenario con significado especial para el club, ya que allí disputó su primera participación copera. En esta edición, Cuenca compartirá cartel con algunos de los grandes nombres del balonmano español: el anfitrión Eón Alicante, el FC Barcelona —vigente campeón—, además de Valladolid, Nava, Huesca, Torrelavega y Bidasoa Irún, que también lograron el pase en sus respectivas eliminatorias.
Para el REBI Cuenca, esta clasificación supone alcanzar su cuarta Final a Ocho de la Copa del Rey, consolidando su presencia entre la élite del balonmano nacional. Un hito especialmente significativo en una campaña de transición, tanto en lo deportivo como en lo institucional, tras la llegada de una nueva directiva.
Con este billete, el conjunto conquense no solo celebra una victoria, sino que reafirma su ambición y su capacidad para competir al más alto nivel. Alicante será ahora el escenario donde el REBI Cuenca buscará seguir haciendo historia.
