El Vivo Cuenca desciende tras un final cruel en El Sargal

Cayeron por 2-3 ante el Cobisa

El Vivo Cuenca consumó este sábado su descenso de categoría tras caer por 2-3 ante el Cobisa FS en un encuentro dramático disputado en el pabellón de El Sargal, donde el conjunto conquense peleó hasta el final pero volvió a penalizar su falta de acierto en las áreas.

Arranque ilusionante, respuesta inmediata

El equipo dirigido por Manuel Moya salió con determinación, empujado por una afición que respondió a la llamada del club en un duelo decisivo. Ese impulso inicial se tradujo en el 1-0, obra de José tras peinar un balón largo al área que, después de un rechace del portero, terminó en el fondo de la red.

La alegría duró poco. En el primer acercamiento serio, el Cobisa FS empató el partido con un disparo raso desde la frontal de Chispi tras un saque de esquina. Poco después, una acción polémica acabó en el 1-2 visitante, en una jugada en la que el balón quedó suelto tras una falta que impactó en un jugador local, acción que los conquenses reclamaron sin éxito.

El golpe del tercero y la reacción sin premio

El inicio del segundo tiempo fue decisivo. Nada más reanudarse el juego, el Cobisa aprovechó un contragolpe para firmar el 1-3 y encarrilar el partido. A partir de ahí, el Vivo Cuenca se volcó sobre la portería rival, asumiendo riesgos que incluso pudieron ampliar la ventaja visitante, evitado por una gran intervención de Mario Gómez.

Pese al dominio local, las ocasiones de Valen, Raúl y Sergio no encontraron premio hasta mediada la segunda mitad, cuando una buena combinación ofensiva permitió a Peña recortar distancias (2-3) y reavivar las opciones conquenses.

Desenlace sin recompensa y descenso confirmado

En los minutos finales, el Vivo Cuenca apostó por el portero-jugador y encerró al Cobisa FS en su campo, pero el empate nunca llegó. El conjunto visitante resistió con orden y supo gestionar su ventaja hasta el pitido final.

Con esta derrota, el equipo conquense certifica su descenso a Tercera División, apenas una temporada después de haber logrado el ascenso, cerrando así un curso marcado por la competitividad, pero también por la falta de eficacia en los momentos decisivos.

/Fotos de Néstor Robayna/

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