La cuenta atrás ha terminado en San Clemente. El municipio se prepara para vivir uno de los momentos más esperados del año, donde la fe, la tradición y la emoción colectiva se entrelazan en torno a la Virgen de Rus, en una celebración que trasciende generaciones.
El preludio: una noche de recogimiento
El ambiente festivo ya se respira en cada rincón del municipio, pero será este sábado cuando comience a tomar forma uno de los momentos más especiales. A las 21:00 horas tendrá lugar la subida de la Virgen del Remedio desde su capilla, en el Barrio de los Dulces, hasta la iglesia parroquial. Portada por los hortelanos, la imagen recorrerá las calles en un ambiente íntimo, muy distinto al bullicio del domingo, pero igualmente cargado de simbolismo. A su llegada, el canto de la Salve servirá como antesala espiritual de una jornada que marcará el pulso del municipio.

Madrugada de fe y tradición
El domingo arrancará antes de que despunte el día. Desde las 6:15 horas, con la bendición e imposición de medallas, San Clemente se pondrá en marcha para vivir una jornada intensa y profundamente arraigada en su identidad. La salida de la Virgen del Remedio a las 7:00 horas abrirá el camino hacia el paraje de Rus, en un recorrido tradicional que mantiene viva una de las estampas más reconocibles de la provincia de Cuenca.
El encuentro en Rus y el inicio de la romería
La llegada al santuario marcará uno de los momentos clave del día. Allí, la celebración de la misa y el encuentro entre las imágenes darán paso, ya al mediodía, al inicio de la romería de regreso con la Virgen de Rus como protagonista. Es entonces cuando miles de personas acompañan a la patrona en un trayecto donde la devoción se mezcla con el esfuerzo, la tradición y el sentimiento colectivo.
La cuadrilla portadora: honor y responsabilidad
Uno de los aspectos más significativos de la jornada recae en quienes portarán las andas de la Virgen. Este año, la responsabilidad corresponde a la cuadrilla encabezada por Carlos Arribas Escribano, que obtuvo este privilegio en la subasta celebrada el pasado Domingo de Resurrección en la Plaza del Ayuntamiento de San Clemente. Serán 24 los encargados de portar a la patrona en los momentos clave del día, asumiendo una labor que combina esfuerzo físico y un profundo compromiso emocional.

La carrera y la emoción desbordada
La tarde dejará una de las imágenes más icónicas de la celebración: la entrada «a la carrera» de la Virgen de Rus en el convento de las Madres Carmelitas. A las 15:00 horas, la emoción se desbordará entre aplausos, vítores y lágrimas en un instante que resume el alma de esta tradición.
La solemnidad de la noche
Ya por la noche, la Virgen recorrerá las calles del municipio en procesión solemne, vestida con sus mejores galas. Será un momento de recogimiento, pero también de celebración, en el que la música y la devoción acompañarán cada paso. El cierre llegará cerca de la medianoche, con la entrada triunfal en la parroquia y el canto de la Salve, poniendo fin a una jornada inolvidable.

Una tradición que late en todo un pueblo
La Venida de la Virgen de Rus no es solo una celebración. Es memoria, identidad y pertenencia. Es el reencuentro de generaciones que, año tras año, vuelven a San Clemente para formar parte de algo que va más allá de lo visible.
Cuando caiga la noche del domingo, el cansancio será evidente, pero también lo será la emoción compartida. Porque en San Clemente, la Virgen no solo llega: vuelve a casa.
