Cuenca tiene algo especial que atrapa a todo aquel que la visita, ya sea por sus callejuelas, por el silencio que se cuela entre sus hoces o por ese aire de lugar congelado en el tiempo. Y si encima uno la recorre con la excusa de seguir los pasos del popular pintor Fernando Zóbel, la experiencia se vuelve todavía más mágica.
En ese contexto, National Geographic ha publicado recientemente un reportaje titulado «El pequeño museo más bello del mundo está en Cuenca», donde rinde homenaje tanto a la ciudad como al legado de Zóbel.
Según cuenta la revista, lo primero que atrapó al pintor fue «el color del río a su paso por la ciudad”, aunque con el tiempo su mirada se centró en «la estructura y los contrastes de luz». Desde su estudio en la Plaza Mayor pintó una serie de obras maestras como La Vista XXVI, inspiradas en el cañón del Júcar.
National Geographic propone recorrer Cuenca desde la senda junto al río, que ofrece una visión más íntima del universo zobeliano, entre sombras, reflejos y árboles de ribera. Un paseo que conecta con cuadros como Júcar X o El río IV, nacidos de ese paisaje y de los cuadernos que Zóbel siempre llevaba encima, auténticas «pequeñas obras de arte en sí mismos».
Museo de Arte Abstracto Español
Pero el gran protagonista del reportaje es el Museo de Arte Abstracto Español. Zóbel buscaba, según la revista, «una casa con sitio para recibir amigos y para colgar cuadros; cerca de Madrid pero sin ser Madrid». Y la encontró en las Casas Colgadas, gracias al impulso del también artista Gustavo Torner.
En ese edificio del siglo XV nació en 1966 un museo gestionado por artistas, el primero en España dedicado al arte abstracto. Y pronto fue conocido internacionalmente. Tal como recoge National Geographic, Alfred Barr, fundador del MoMA, lo visitó y lo definió como «el pequeño museo más bello del mundo».
Nueva etapa tras su rehabilitación
Hoy, el museo vive una nueva etapa tras su rehabilitación. Cuenta con espacios renovados, como la sala dedicada a Fernando Zóbel, donde se expone parte de su biblioteca. La colección, gestionada ahora por la Fundación Juan March, reúne también obras de artistas como Saura, Sempere, Millares, Tàpies, Oteiza o Soledad Sevilla.
Cuenca, concluye la revista, sigue siendo un lugar que deslumbra. «¡Ay, pero qué forma tan rotunda y estilosa tiene esta ciudad de seducir!», zanja.