El REBI Cuenca volvió a convertir El Sargal en un fortín en una tarde de emociones desbordadas, sufrimiento hasta la última acción y un desenlace que desató la locura en la grada. El conjunto conquense sumó dos puntos de un valor incalculable tras imponerse por 33-32 en un partido de infarto ante Nava, resuelto en la última jugada gracias a un rechace cazado por Gándara. Una victoria tan agónica como trascendental para un equipo que sigue haciendo de su pista un territorio inexpugnable en esta segunda vuelta, donde cuenta todos sus partidos en casa por victorias.

No fue un triunfo sencillo ni mucho menos. REBI Cuenca tuvo que remar durante muchos minutos a contracorriente ante un rival que dominó buena parte del encuentro y que llegó a sentirse cómodo en varias fases, especialmente en la primera mitad. Los de Carlos Villagrán encontraron soluciones en su juego ofensivo con Pablo Herranz y, sobre todo, con un enorme Bandeira, decisivo en el lanzamiento exterior y protagonista en la ventaja visitante. Mientras, los de Lidio Jiménez se atascaban por momentos en ataque, con una primera línea demasiado previsible y errores que impedían encontrar continuidad.
Ventaja de los de Nava
Nava llegó a abrir brecha con el 9-13 en el minuto 22, obligando a REBI Cuenca a reaccionar en uno de esos momentos en los que se ponen a prueba el carácter y la madurez competitiva de un equipo. Y lo hizo. Espoleado por El Sargal, el cuadro conquense se rehizo con un parcial de 4-0 que le permitió igualar el choque antes del descanso con el 13-13 de Vinicius. Aun así, los visitantes lograron marcharse por delante al intermedio con el 15-17, dejando claro que nada iba a regalarse.
Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió demasiado. REBI Cuenca volvió a engancharse al partido, esta vez gracias a tres goles consecutivos de Perbela, que estableció el 18-18 desde los siete metros. Pero Nava respondió de nuevo con personalidad y volvió a estirar el marcador hasta el 19-23 a falta de 20 minutos. En ese momento apareció de nuevo el alma competitiva de los conquenses, sostenidos por el empuje de una afición que no dejó de creer ni de apretar.

Porque si algo marcó el encuentro fue el ambiente de El Sargal. La grada llevó en volandas a los suyos en los peores momentos y convirtió el tramo final en una olla a presión. REBI Cuenca fue creciendo desde la defensa, encontró mejores decisiones en ataque y terminó por equilibrar el duelo hasta llegar a un desenlace de máxima tensión. Gándara puso el empate en el minuto 54 y dejó abierto un final no apto para cardíacos, de esos que hacen temblar las piernas y contener la respiración en cada posesión.
Final de infarto
En los últimos segundos, con todo por decidir, apareció la pizarra, el instinto y también esa dosis de fortuna que tantas veces decide partidos igualados. Toth lanzó, el balón quedó muerto tras el rechace y Gándara apareció en el lugar exacto para firmar el 33-32 definitivo. El estallido fue total en El Sargal. No era para menos.
El gol final tuvo además un componente emocional muy especial. Gándara volvía a jugar en casa después de mucho tiempo, tras cumplir la sanción de dos partidos que arrastraba desde el encuentro de Logroño. Su reaparición en El Sargal no pudo tener un desenlace más simbólico: regreso, protagonismo y tanto decisivo para entregar dos puntos de oro a su equipo en una tarde que ya queda marcada en la memoria de la afición conquense.

La victoria permite a REBI Cuenca dar un paso de gigante en sus aspiraciones y seguir fortaleciendo su camino hacia la permanencia. Los 19 puntos que ahora suma saben a mucho más que una cifra, porque llegan en un momento decisivo y refuerzan la sensación de que el equipo está sabiendo hacerse fuerte cuando más lo necesita. Enfrente, Nava se quedó con la miel en los labios y continúa con 15 puntos tras rozar un botín importante en una de las pistas más exigentes del momento.
Semana Santa que termina con alegría en Cuenca
Y así, entre tensión, épica y celebración, Cuenca cerró una Semana Santa muy especial con una alegría de enorme valor deportivo y emocional. En pleno Domingo de Resurrección, El Sargal vivió otra de esas tardes que explican por qué el balonmano se siente de una manera distinta en esta ciudad. Una victoria sufrida, vibrante y crucial. Una victoria de las que pueden valer una temporada.

Ficha técnica
REBI Cuenca (15+18): Tonicher, Nacho Pizarro (4), Afonso Mendez (1), Perbela (4, 1p), Fede Pizarro (3), Aldini (2) y Lima (4). Arguillas (p.s.), Gándara (5), Vinicius (1), Álvaro Martín, Juanpe, Sergio Antúnez, Toth (6, 3p), Tavares (3, 1p) y Pedro Matos.
Viveros Herol Nava (17+15): Mateus Martins, David Fernández (1), Da Silva (1), Marugán (7, 4p), Bandeira (10), Bonanno y Pablo Herrannz (4). Patotski (p.s.), Edu Reig (1), Alfredo Otero, Pancho Ahumada (1), Carró, Roca (1), Josu Arzoz, Javier Carrión (1) y Batista (4).
Parciales: (2-4), (5-6), (7-9), (8-11), (12-13), (15-17), descanso, (18-19), (19-22), (22-25), (27-29), (30-30) y (33-32)
Árbitros: Jorge y Jesús Escudero Santiuste. Excluyeron por los locales a Toth, Tavares y Perbela. Por los visitantes vieron los dos minutos Ahumada, Bandeira y Bonanno.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la jornada 23 de la Liga Nexus Energía Asobal disputado en El Sargal ante unas 1.300 personas. Antes de comenzar se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento reciente de José Luis Argüello.
/Fotos de Néstor Robayna/




















































































































































































































































