Esta mañana, Cuenca ha acogido con recogimiento y emoción la procesión del Encuentro, marcando el final de una Semana Santa intensa. Vecinos y visitantes han acompañado a las imágenes de Jesús Resucitado y María Santísima del Amparo, en un recorrido que ha combinado solemnidad, música y fe compartida.
La salida de San Andrés
Cuando aún no calentaba el sol de la mañana, el frío se colaba por el callejón de la Madre de Dios. A las 10:00 horas, los redobles marciales de los tambores de la Banda de la Junta de Cofradías, que durante toda la semana han acompañado cada desfile con solemne compostura, han reclamado la presencia de «Del que Resucitó» al tercer día.

Las puertas de la antigua iglesia de San Andrés se han abierto lentamente y la Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y María Santísima del Amparo ha salido, mientras los guiones y estandartes de las demás hermandades esperaban en la calle de Solera para iniciar el desfile. El cortejo ha contado con la presidencia institucional de la Comisión Ejecutiva de la Junta de Cofradías, con su presidente Jorge Sánchez Albenda, y de la concejala Saray Portillo, del Ayuntamiento de Cuenca. Todo ha transcurrido al compás del Himno Nacional, interpretado por la Banda de Música de Cuenca bajo la dirección de Jesús Mercado, que ha acompañado cada instante de la salida, dejando que la música y el silencio de la mañana llenaran el espacio de recogimiento y solemnidad.
Recorrido y desfiles
El desfile se ha dividido en dos partes. Jesús Resucitado, obra del imaginero conquense Leonardo Martínez Bueno (1952), ha recorrido las calles del Peso, Curvas de la Audiencia y Calderón de la Barca, acompañado por la Banda de Tambores y Trompetas de la Junta de Cofradías y por los guiones que no son marianos. María Santísima del Amparo, del taller Royo Rabasa (1953), ha desfilado por Solera, Alonso de Ojeda, Tintes y Fray Luis de León, acompañada por la Banda de Música de Cuenca, Asociación Musical Virgen de la Luz, y por los guiones y estandartes de las hermandades marianas.

La Virgen del Amparo ha lucido una saya de damasco blanco bordada en oro con una flor, rematada con una mantilla beige, y ha portado sus joyas, incluido el corazón y la corona que ha estrenado, proyectando serenidad y solemnidad.

El Encuentro en la Plaza de la Constitución
Sobre las 11:15 horas, en la Plaza de la Constitución, ha tenido lugar el esperado Encuentro. La camarera de la Hermandad, Mirian Benito Iniesta, ha retirado el manto de luto para dar paso al verde esperanza, mientras se han soltado palomas y se ha interpretado el Himno Nacional.
Numerosos testigos han presenciado este emotivo momento, símbolo del triunfo de la vida sobre la muerte. Devotos y curiosos llenaban la plaza y la calle de Carretería, siguiendo el recorrido hasta el final del desfile, mientras el sol y la temperatura agradable han acompañado a los presentes, que han llenado de color y emoción cada tramo del camino.

Tras el Encuentro, la Hermandad del Resucitado, junto con representantes de las hermandades de Nazarenos de San Juan Apóstol Evangelista, ha depositado un ramo de flores en el monumento al Nazareno. Allí, el párroco Gonzalo Marín ha dirigido unas oraciones en memoria de los nazarenos fallecidos, culminando un sentido homenaje con la presencia del presidente de la Junta de Cofradías y de la concejala Saray Portillo, representando a los ciudadanos.
La entrada de las imágenes
Concluido este acto, el cortejo se ha unificado y ha emprendido el camino de regreso hasta San Andrés, donde la procesión ha concluido alrededor de las 13:30 horas.
Las imágenes han entrado al templo flanqueadas por guiones, estandartes y hermanos mayores, que han mostrado su respeto inclinando los guiones al paso de las imágenes. La entrada ha estado marcada por la Banda de la Junta de Cofradías: primero ha entrado Nuestro Padre Jesús Resucitado al son del Himno Nacional, llevado a brazo por los banceros, y seguidamente ha entrado María Santísima del Amparo al ritmo de la marcha «Infantes».

El Domingo de Resurrección en Cuenca ha puesto punto final a una Semana Santa que ha mostrado la devoción, la tradición y el arte de la ciudad. Cada procesión, cada banda y cada hermandad han tejido un relato colectivo, dejando en la memoria de los conquenses la fuerza de una celebración que trasciende lo religioso y se convierte en patrimonio cultural vivo.
/Fotos de Néstor Robayna/






















































































































































































































































































































































































































