Cuenca ha vivido este Sábado Santo su particular Duelo por la muerte de Cristo con una procesión que ha dejado una profunda huella en la comunidad nazarena y en los cientos de vecinos que han seguido el desfile.
A las 19:00 horas, desde la parroquia de San Esteban, ha partido la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías, que ha desfilado por primera vez en 2018 y que este año ha estrenado nueva sede canónica, tras haber estado desde sus comienzos en la parroquia de Villar Román.
El cortejo mariano se ha abierto con dos niñas portando ciriales, entre las que ha destacado una cruz de guía con un sudario, símbolo de la sobriedad y el duelo del Sábado Santo. La atmósfera se ha completado con el sonido de carracas y matracas que han anunciado la salida del desfile.

Música y devoción a cada paso
A la salida del paso se ha estrenado la marcha «Marías», compuesta expresamente para la Hermandad por Manuel Millán de las Heras, e ha sido interpretada por la Agrupación Musical Alfonso VIII, que ha acompañado con solemnidad todo el recorrido.
La tarde soleada ha invitado al público a recorrer las calles Aguirre, Las Torres y Puerta de Valencia para seguir cada detalle del cortejo. Entre la multitud, numerosos niños han acompañado detrás del guion, asegurando la continuidad de la cantera de la Hermandad.
Encuentro entre hermandades
Pasada la calle Solera, en las escaleras de la Plaza de San Andrés, se ha vivido uno de los momentos más significativos de la jornada. Allí ha tenido lugar el intercambio entre hermandades: la entrega de un ramo de flores que será utilizado en la procesión del Encuentro y, como respuesta, la Hermandad del Resucitado ha hecho entrega del cirio que ha sido utilizado por el obispo en la Vigilia Pascual, en un gesto cargado de simbolismo y fraternidad.

Recorrido hacia la Catedral
El desfile ha continuado por la calle del Peso, para seguidamente haber enlazado con Andrés de Cabrera y Alfonso VIII, hasta llegar al Oratorio de San Felipe Nerí, donde la Virgen ha recibido el canto del Stabat Mater a cargo del Coro del Conservatorio, dirigido por Jesús Mercado.
Con una caminar pausado, el paso de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías ha llegado a las escaleras de la Catedral, donde ha sido recibido con el canto de un motete al compás de una marcha procesional interpretada por la banda que acompañaba el cortejo. Seguidamente, el paso ha entrado en el interior del templo en riguroso silencio, con los capuces de los banceros bajados, creando un ambiente de recogimiento absoluto.

Durante el acto, la presidencia ejecutiva ha recaído en la Venerable Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías. La presidencia eclesiástica ha sido ejercida por el párroco de San Román, mientras que la presidencia institucional ha sido ostentada por el representante de la Hermandad del Santísimo Ecce-Homo de San Gil, Juan Guadalajara, y por Mª Ángeles Martínez, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cuenca.
Interior de la Catedral: solemnidad y emoción
El desfilar del paso por el interior de la Catedral ha resultado profundamente emotivo, pasando por el Altar del Transparente del Obispo San Julián y dando casi la vuelta completa a la nave catedralicia hasta llegar al espacio del Coro, donde ha recibido el canto de la Capilla de Música de la Catedral al compás de la música procesional.
En cuanto al vestuario, la Virgen ha lucido un manto donado y confeccionado por las vestidoras, así como una saya donada y elaborada por Miguel Hidalgo, representante y vestidor de la Hermandad. Por su parte, Magdalena y Salomé han vestido mantolín, saya y bajofalda confeccionados y donados por las vestidoras, con la colaboración de Miguel Hidalgo y un costurero de confianza.

El paso ha sido portado por 38 banceros bajo la dirección de María Rodríguez, la primera mujer capataz en la Semana Santa de Cuenca, que ha sorteado con destreza todas las dificultades propias del desfile. Delante del paso, un incensario ha llenado las calles de un aroma característico que ha intensificado el recogimiento de la jornada.
Cierre de la jornada
Concluida la procesión en la Catedral a las 22:00 horas, los hermanos se han despojado del enlutado capuz negro y, al filo de las 22:30, ha comenzado la liturgia del Cirio Pascual a cargo del obispo de la diócesis, cerrando así una jornada de recogimiento y solemnidad que ha marcado el Sábado Santo en Cuenca.
/Fotos de Néstor Robayna/


































































































































































































































































