Este 4 de abril, Cuenca se vestirá de solemnidad para recibir la procesión de Nuestra Señora de los Dolores en Sábado Santo. El paso, compuesto por la Virgen acompañada de María Magdalena y María Salomé, recorrerá las calles históricas de la ciudad, mientras la Hermandad guía un cortejo marcado por la penumbra del luto y la esperanza de la Resurrección.
Recorrido lleno de simbolismo
El recorrido se presenta como un tránsito lleno de significado, donde se entrelazan la sobriedad y la esperanza. La comitiva avanzará por enclaves emblemáticos como Las Torres, Alonso de Ojeda y El Salvador, en un ambiente en el que la luz del día se irá desvaneciendo progresivamente. A su paso por Solera y el Peso, el cortejo quedará envuelto en una atmósfera de recogimiento y silencio.
No obstante, ese ambiente no será el final del camino. La llegada a la Catedral marcará un cambio decisivo en el sentido de la procesión: allí, en torno a las 22:30 horas, se escenificará el anuncio de la Resurrección. Será entonces cuando los hermanos abandonen los signos de duelo y la claridad del Cirio Pascual irrumpa como símbolo de vida y esperanza, poniendo fin a la oscuridad del recorrido.

Música y acompañamiento
La procesión contará con la participación de la Venerable Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías, que preside tanto la organización como el desarrollo del cortejo, bajo la presidencia eclesiástica del clero parroquial de San Román. La Agrupación Musical Alfonso Octavas pondrá la nota sonora, mientras que los coros del Conservatorio en San Felipe Neri y de la Capilla de Música de la Catedral, que aguardará su llegada, acompañarán con su canto el paso de las imágenes sagradas.

Momentos destacados del Sábado Santo
Entre los hitos más emotivos del recorrido destacan:
- La salida desde San Esteban, que marcará el inicio del recogimiento.
- El paso por la calle del Peso, envuelta en la penumbra de la tarde.
- La parada en San Felipe Neri, donde el coro del Conservatorio elevará sus voces al paso de las imágenes.
- La llegada a la Plaza Mayor y a la Santa Iglesia Catedral Basílica de Cuenca, donde la Hermandad recibirá la luz de la Resurrección.
Una ciudad que camina con su Madre
Cuenca se prepara para vivir un día en que la ciudad y su Madre caminarán juntas, del duelo a la gloria. En cada calle, en cada nota musical y en cada mirada de los cofrades, se sentirá la tradición, la devoción y la belleza de la música sacra. Y cuando el Cirio Pascual ilumine la Catedral, no solo será la luz de la Resurrección, sino también la promesa de que, tras la oscuridad, siempre llega la claridad.
