El Camino del Calvario estremece a Cuenca: turbas, clarines y un silencio que paralizó la ciudad

Jesús, La Caída, San Juan y la Soledad recorren las calles históricas en una madrugada de emoción, estruendo y recogimiento

Cuenca se ha despertado este viernes al ritmo de tambores y clarines para vivir una de sus procesiones más emblemáticas. El Camino del Calvario ha vuelto a recorrer sus calles entre la fuerza de las Turbas y el silencio sobrecogedor de la devoción, en una mañana que ya queda grabada en la memoria colectiva de la ciudad. Esta edición se ha caracterizado por ser especialmente participativa, con turbos, nazarenos y público concentrados principalmente en la parte antigua, donde más se ha sentido el fervor.

El inicio: del recogimiento al estruendo

Sin apenas descanso, la ciudad de Cuenca ha comenzado a vivir la procesión del Camino del Calvario, con sus icónicas Turbas. Los sonidos de los tambores y clarines se han intensificado en los alrededores de la iglesia de El Salvador, anunciando la llegada del amanecer santo de la ciudad. Desde todos los barrios, turbos y nazarenos han llegado puntualmente para participar en esta histórica procesión La plaza frente a El Salvador se ha convertido en un epicentro de ritmo y fervor: los turbos han pedido la apertura del templo entre toques destemplados de tambor y clarines.

La entrada por la pequeña capilla de La Esperancilla se ha transformado en un río de nazarenos que han ido llegando para acompañar a sus imágenes. Previamente, en el interior de la iglesia de El Salvador, el párroco Gonzalo Marín ha leído el Evangelio según San Lucas, con el relato del camino de Jesús hacia el monte Calvario, en un ambiente de recogimiento y expectación.

A las 5:30 horas, los hermanos mayores del Jesús de El Salvador, Luis Machetti Barcala y Alberto Lozano Roger, han abierto las puertas de la iglesia para que saliera la procesión en esta Semana Santa de 2026, atendiendo a la llamada a la puerta del Turbo de Honor, Adolfo González Cerrillo.

El desfile ha comenzado con el guion de la Hermandad del Nazareno, seguido por la salida de la imagen de Jesús a la calle. La Turba lo ha recibido con agudas clarinas, en un instante en el que toda Cuenca ha retumbado en una única emoción.

Los primeros pasos: Jesús, La Caída y San Juan

El primer paso en salir ha sido el de Jesús ayudado por el Cirineo, seguido por La Caída, ambos obra del escultor conquense Marco Pérez, que ha dotado a las imágenes de gran realismo. El paso de La Caída ha llevado un sudario pintado por el artista conquense Óscar Pinar, así como el manto, obra de Señorito Ortega, realizado en 2025.

A continuación, ha salido la Hermandad de San Juan Apóstol Evangelista, que ha desfilado con un camisón nuevo donado por una hermana, túnica de 1913, manto bordado por Encarnación Román, cíngulo de oro y un libro del Evangelio que ha salido este año por primera vez. La hermandad ha sido acompañada por la Asociación Musical «La Concepción» de Horcajo de Santiago.

El Encuentro y la Virgen de la Soledad

Seguidamente, ha avanzado la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín, con sus pasos de El Encuentro y de la Virgen. El Encuentro, obra de Vicente Marín, y la Virgen, esculpida por Coullat-Valera Mendigutia, han lucido una cuidada puesta en escena.

El paso del Encuentro ha sido adornado con clavel morado, brunia lila, paniculata, helecho y eucalipto. Por su parte, Nuestra Señora de la Soledad ha llevado la saya donada por Marina Moya, bordada por el taller San Julián, junto a la corona de talleres Granda, enriquecida recientemente por Stella Jewels.

Entre los estrenos han destacado un tocado de encaje del siglo XIX y un pasador de cíngulo en plata dorada. El conjunto floral ha combinado rosas crema, lisisanthus blanco, bouvardia y orquídea dendrobium. La hermandad ha sido acompañada por La Juvenil Filarmónica de Villamayor de Santiago.

Recorrido y emoción en las calles

Con la procesión en marcha, el cortejo ha discurrido por San Vicente y Alonso de Ojeda, donde un grupo de hermanos ha interpretado un motete a la Virgen entre el sonido de martillos y yunques en la herrería.

El desfile ha continuado por Las TorresAguirre Carretería y Calderón de la Barca, iniciando el ascenso hacia la Plaza Mayor. En ese tramo, han quedado para el recuerdo las clarinas lanzadas desde el monumento Turbas Generación, que han resonado con fuerza en el momento en que Cuenca ha amanecido de forma imponente.

Especialmente emotiva ha sido la subida por la calle San Juan, con Jesús tirando de la Turba en la estrechez de la vía hasta Andrés de Cabrera y Alfonso VIII. La entrada en la Plaza Mayor ha sido una explosión de sonido que, de forma casi milagrosa, se ha transformado en un silencio absoluto al paso del Encuentro y la Virgen de la Soledad.

Esta edición ha sido especialmente participativa: turbos, nazarenos y público han acompañado con entusiasmo en todas las calles del casco antiguo, donde más se ha sentido la intensidad y el fervor de la procesión.

La Hermandad del Jesús ha llegado a la Plaza Mayor en torno a las 09:17 horas, seguida por el resto de hermandades.

El Miserere y el regreso

Tras un breve descanso, la procesión ha retomado su marcha hacia el Oratorio de San Felipe Neri, donde el Coro del Conservatorio, dirigido por Jesús Mercado, ha interpretado el Miserere y el Stabat Mater. La Turba ha irrumpido antes del final con un estruendo que ha dejado a Cuenca «resquebrajada» en un instante único. El regreso ha continuado por Andrés de CabreraPeso y Solera, en dirección a El Salvador, donde las Turbas han despedido a las imágenes con sus últimas y ya extenuadas fuerzas. Pasadas las 11:40 horas ha entrado la imagen de Jesús en la iglesia de El Salvador, mientras que, poco después de las 12:00, lo ha hecho La Caída, protagonizando un hermoso baile de despedida.

Seguidamente, la cabecera de la Hermandad de San Juan Evangelista ha aguardado su entrada al templo, mientras sus banceros han hecho bailar la imagen por la calle Solera al ritmo de la marcha San Juan, del maestro Cabañas, que ha sonado una y otra vez a lo largo de la noche. Con los últimos toques de tambor y apenas fuerzas ya para arrancar los clarines, la entrada de San Juan ha estado cargada de emoción. La imagen se ha despedido de la Turba y de Cuenca entre bamboleos sentidos en los brazos de sus banceros. El ruido ha cesado. Ha comenzado entonces el luto de la Virgen. San Juan ha entrado en la iglesia a las 12:25 horas. La cabecera de la hermandad ha quedado a la espera y, seguidamente, ha hecho su entrada Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín, poniendo el broche final a una gran procesión del Camino del Calvario.

Presidencia

La presidencia eclesiástica ha recaído en el párroco de El SalvadorGonzalo Marín, mientras que la institucional ha correspondido al representante de la Hermandad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo junto a la representación del Ayuntamiento de Cuenca.

La procesión del Camino del Calvario ha vuelto a mostrar la esencia de Cuenca: una ciudad que late entre el estruendo de las Turbas y el silencio más profundo. Una tradición que no solo se escucha, sino que se siente, y que convierte cada rincón en un escenario de fe, emoción y memoria compartida, especialmente en la parte antigua, donde la participación de turbos, nazarenos y público ha dejado una huella imborrable.

/Fotos de Néstor Robayna/

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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