Cuenca estrenó por fin la emoción que la lluvia había aplazado dos años

El broche de María Magdalena, los estrenos del Bautismo, las trompetas heráldicas de San Juan y otros detalles patrimoniales y simbólicos marcaron una Procesión del Perdón especialmente esperada

La Procesión del Perdón no solo dejó este Martes Santo una noche de emoción y reencuentro para Cuenca. También permitió contemplar por fin varias novedades y estrenos que no habían podido lucirse en la calle en los dos últimos años a causa de la lluvia. El resultado fue una edición especialmente rica en detalles patrimoniales, gestos simbólicos y pequeños hitos que añadieron aún más significado a una noche ya de por sí muy esperada.

La Esperanza estrenó un broche por su 75 aniversario

Una de las novedades más significativas de la noche la presentó María Santísima de la Esperanza, que estrenó un broche regalado por un grupo de hermanos con motivo del 75 aniversario. La pieza, elaborada por la joyería Toisón por encargo de este grupo, destacó en el centro del pecho de la Virgen y se convirtió en uno de los detalles más comentados de su salida.

Foto: Nuestra Señora de la Esperanza / Néstor Robayna

El broche incorpora un esmalte de San José y el Niño Jesús, lo que añade además un componente devocional muy particular a una alhaja que no solo embellece la imagen, sino que queda ya unida a una fecha muy señalada para la hermandad. En una salida tan esperada como la de este año, el estreno cobró un significado aún mayor.

María Magdalena estrenó broche

Una de las novedades visibles de la procesión llegó con María Magdalena, que lució un broche de plata bañado en oro donado por un grupo de hermanos. El detalle se sumó a la ya de por sí cuidada estética de una imagen que cada año destaca por su manera de vestir y por esa personalidad tan particular que la convierte en una de las presencias más delicadas y elegantes del Martes Santo.

Foto: María Magdalena, nuevo broche / Néstor Robayna

Este año, además, volvió a llamar la atención su indumentaria, con ese aire tan singular que la distingue dentro del conjunto del desfile.

San Juan dejó también una novedad simbólica

La Hermandad de San Juan Bautista protagonizó otro detalle importante con sus trompetas heráldicas, una de las señas de identidad más reconocibles de su desfile procesional. Por primera vez, una de ellas fue interpretada por una mujer, Ainara Muñiz, de 23 años. Estaba previsto que lo hiciera ya el pasado año, pero la suspensión por lluvia aplazó ese momento, que finalmente pudo hacerse realidad en este Martes Santo.

Foto: Trompetas heráldicas San Juan Bautista / Néstor Robayna

No fue un detalle menor. Las trompetas heráldicas anuncian la llegada del paso, acompañan su movimiento y forman parte de la imagen sonora y visual propia de esta hermandad. Por eso, este estreno tuvo también un valor simbólico dentro del desfile.

El Medinaceli, también de aniversario

La noche del Perdón tuvo además un marcado acento conmemorativo, ya que la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, vulgo de Medinaceli, celebra también su 75 aniversario. La efeméride añadió un significado especial a la presencia del Señor del Martes Santo en la calle, en una edición ya de por sí muy esperada por la ciudad tras dos años de suspensiones.

Foto: Medinaceli / Néstor Robayna

Aunque el gran foco visual de las novedades patrimoniales recayó en otras hermandades, la celebración de este aniversario convierte este Martes Santo en una fecha especialmente señalada también para el Medinaceli y sus hermanos.

El Bautismo concentró el gran bloque de estrenos

El grueso de las novedades patrimoniales volvió a concentrarse en la Hermandad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, que por fin pudo mostrar en su salida anual varios elementos largamente esperados y que no pudieron contemplarse en 2024 ni en 2025 por las suspensiones meteorológicas.

La principal novedad fue la pareja de estandartes que completa la cabecera de la hermandad. Se trata de dos piezas bordadas en oro, plata a realce y sedas sobre terciopelo de algodón crema, con una rica iconografía en torno al Crismón, el Cordero Místico y la cruz de San Juan Bautista.

Foto: Insignias Bautismo / Néstor Robayna

Uno de ellos presenta la inscripción Ego sum qui sum, mientras que el segundo incorpora la frase Ecce Agnus Dei. Ambos aparecen rematados con conchas salientes, decoración vegetal, flecos y borlas de canutillo de oro de finales del siglo XIX adquiridos en anticuario.

Estas piezas han sido bordadas en el taller de Macarena Sanz y se convirtieron en uno de los estrenos patrimoniales más destacados del Martes Santo.

Incensarios, naveta y gualdrapas que por fin vieron la calle

Junto a los estandartes, el Bautismo pudo sacar por fin a la calle otros elementos que llevaban tiempo esperando su momento. Entre ellos, dos incensarios y una naveta bendecidos en enero de 2024 por el consiliario de la hermandad, don Ildefonso Martínez.

Foto: Incensario Bautismo / Néstor Robayna

También lucieron por fin las gualdrapas adaptadas para el paso procesional a partir de un frente de altar fechado hacia 1850, empleado en la solemnidad de Pentecostés, con hilo y flecos de plata fina sobre terciopelo de sedas en color rojo sangre. Su adaptación y restauración se realizó igualmente en el taller de Macarena Sanz.

Estas piezas ya se habían podido contemplar en octubre de 2025 durante la Magna, cuando las andas del Bautismo portaron a la Virgen de las Angustias, patrona de la diócesis, pero ahora se integraron plenamente en la salida propia del Martes Santo.

Los evangelistas en las andas

Otro de los elementos esperados era el desarrollo ornamental previsto conforme al diseño de andas concebido en su día por Antonio J. Dubé de Luque. En las esquinas del paso pudieron verse los tondos con los bustos de los cuatro evangelistas —Mateo, Marcos, Lucas y Juan—, modelados por Jaime Babio, discípulo de Dubé de Luque, y realizados en plata de primera ley por el taller villenense de Samuel Díaz Carpena.

Foto: Bautismo / Néstor Robayna

Se trata de un paso más en el enriquecimiento progresivo de unas andas que continúan avanzando hacia la culminación de su diseño patrimonial.

Una noche en la que por fin se vio lo esperado

Más allá de la emoción general del regreso, este Martes Santo tuvo también algo de reparación patrimonial. Muchas de las novedades no eran estrictamente nuevas en el tiempo, sino nuevas para la calle. Nuevas para la vista de los conquenses. Nuevas para una procesión que llevaba dos años sin poder mostrar todo aquello que sus hermandades habían preparado con trabajo y devoción.

Foto: Banceros de la Esperanza / Néstor Robayna

Por eso, la edición de este año del Perdón no solo devolvió a Cuenca una noche esperada. También permitió contemplar por fin estrenos, detalles y símbolos que habían quedado pendientes en la memoria reciente de sus hermandades.

El Martes Santo dejó así una procesión rica en emoción, pero también en patrimonio, en gestos y en novedades que ayudaron a engrandecer una noche ya de por sí muy especial para la ciudad.

Alba Soledad Moya

Natural de Cuenca. Graduada en Periodismo por la UCLM. Experiencia en medios de comunicación como CMM o La Sexta.
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