La Semana Santa ha comenzado en Cuenca envolviendo la ciudad en un ambiente único donde tradición, silencio y sentimiento se dan la mano. Desde primeras horas del Domingo de Ramos, las calles han vuelto a convertirse en escenario de fe y belleza, con la procesión del Hosanna abriendo el calendario procesional entre palmas, miradas y emoción contenida.
Nazarenos, banceros y fieles han recorrido el casco histórico dibujando estampas que mezclan historia y devoción en un marco incomparable. La luz, los gestos y los detalles captados en estas imágenes reflejan el alma de una celebración que trasciende lo religioso para convertirse en identidad colectiva.
En Cuenca, la Semana Santa no solo se ve: se siente en el silencio, en el sonido de las horquillas y en cada suspiro que acompaña el paso de las hermandades. Una ciudad que, un año más, vibra con intensidad en el inicio de su semana más especial.
/Fotos: Nestor Robayna/















































































































































































































































































































































































































































































































































