De volver a Cuenca sin certezas a conquistar un Solete Repsol: la dulce rebelión vegana de Andrea

La pastelería vegana My Cat’s Cake, en la capital conquense, ha sido una de las incorporaciones a los Soletes de Primavera 2026 de Guía Repsol

Hay negocios que nacen de un plan de empresa y otros que brotan de una necesidad más honda: la de encontrar un lugar propio. Lo de Andrea Rodríguez no fue un salto impulsivo, sino una lenta decantación interior, una forma de ir regresando a sí misma. Primero llegó la intuición, luego la prueba, después el oficio. Y, al final, la decisión.

Foto: Productos artesanales de My Cat’s Cake / Néstor Robayna

“No fue como de repente, sino un proceso”, resume ella, con esa sinceridad desarmada de quien no quiere adornarse el mérito. Volvió a Cuenca después de muchos rodeos, después de estudiar por un camino que no era el suyo y de descubrir, lejos de aquí, que el lenguaje en el que mejor sabía expresarse no estaba en las aulas, sino en los hornos, las masas y los postres hechos a mano.

Una pastelería distinta en una ciudad que aprende a probar

En una ciudad donde lo tradicional pesa y donde abrirse paso con una propuesta nueva no siempre es sencillo, Andrea decidió arriesgar. Lo hizo en 2024 desde la coherencia personal: no quería levantar un negocio con productos que ella misma no consume. Y ahí está una de las claves de My Cat’s Cake: no solo es una pastelería vegana, sino una forma de entender la cocina desde la convicción, la honestidad y el cuidado.

Foto: Brownies de My Cat’s Cake / Néstor Robayna

“Yo no podría hacer una pastelería usando productos que yo misma no consumo”, explica. Y añade otra idea que define bien el espíritu del local: “Lo vi como un riesgo, pero a la vez como una oportunidad de hacer algo diferente y nuevo”.

En su obrador no hay atajos. Todo lo hace ella. Todo pasa por sus manos. Bizcochos, galletas, brownies, chocolatinas, tartaletas, granola y tartas por encargo salen de una cocina donde lo artesanal no es una etiqueta, sino una rutina diaria.

El resultado es una pastelería que ha encontrado su sitio entre vecinos fieles, turistas curiosos, personas veganas y también clientes con intolerancias que, muchas veces, hallan allí una alternativa que no tenían. Además, intenta elaborar todos sus productos de forma saludable.

El premio que llega por sorpresa

La provincia de Cuenca ha sumado este marzo tres nuevos Soletes de Primavera 2026, entre ellos el de My Cat’s Cake, en la capital, dentro de una edición pensada por Guía Repsol para escapadas de primavera y Semana Santa.

Andrea recibió la noticia con la mezcla exacta de sorpresa, pudor y extrañeza con la que suelen recibirse las buenas noticias cuando una está demasiado ocupada trabajando. “Abrí el correo y dije: ‘¿y esto qué?’”, cuenta entre risas. No estaba pendiente de reconocimientos ni de medallas. Estaba, sencillamente, a lo suyo: sacar adelante sola un negocio pequeño, sostener el ritmo, abrir cada día y hacer bien las cosas.

Foto: Andrea, My Cat’s Cake / Néstor Robayna

Quizá por eso emociona más este Solete. Porque no premia solo postres ricos ni una moda pasajera. Llega a una mujer que se define, sin dramatismos, como “dueña, gerente, directora, trabajadora, limpiadora, de todo”. Llega a ese esfuerzo silencioso que rara vez se ve entero desde fuera.

Semana Santa: torrijas, barrio y un refugio con alma

El reconocimiento llega además en un momento estratégico. La distinción coincide con la antesala de la Semana Santa, uno de los grandes motores turísticos de la ciudad, y refuerza una oferta gastronómica cada vez más diversa para quienes visitan Cuenca en estas fechas.

En la tienda ya se nota el pulso de esos días. Andrea prepara torrijas veganas al horno, más ligeras, sin freír, pero fieles al sabor reconocible de siempre, sus postres tradicionales y novedades recientes como el Red Velvet. También mantiene esa carta de bebidas que acompaña sin estridencias: kombucha, tés como el matcha o cafés, en un espacio que abre de martes a sábado mañana y tarde, y los domingos por la mañana.

Foto: Dulces de My Cat’s Cake / Instagram My Cat’s Cake

Pero si algo distingue a My Cat’s Cake no es solo lo que sale de su obrador, sino la atmósfera que guarda entre sus paredes. Es un local pequeño, íntimo, de esos que parecen descubiertos por casualidad y que, sin embargo, se quedan en la memoria. Un rincón con encanto doméstico, delicado y verdadero, donde todo remite a lo hecho en casa, al cuidado por el detalle, a una forma de trabajar sin artificios.

Asomada a la pintoresca y colorida calle Alfonso VIII, en pleno casco antiguo de Cuenca, la pastelería tiene algo de refugio dulce en mitad del paseo. Allí no hay impostura: hay trabajo, constancia y una identidad construida a fuego lento. Andrea no ha levantado solo una tienda; ha creado un lugar con alma. Y eso, al final, también se saborea y se reconoce.

/Fotos: Néstor Robayna/

Alba Soledad Moya

Natural de Cuenca. Graduada en Periodismo por la UCLM. Experiencia en medios de comunicación como CMM o La Sexta.
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