Este jueves, 26 de marzo, a las 21:00 horas, ha tenido lugar el acto de bendición e inauguración de los reposteros de las fachadas del Hospital de Santiago, en Cuenca, dentro de las iniciativas que acompañan la celebración de la Semana Santa. El acto ha contado con la intervención de representantes de la Junta de Cofradías —encabezada por su presidente, Jorge Sánchez Albendea— y del Real Hospital de Santiago de Cuenca, y con la presencia del alcalde, Darío Dolz, la subdelegada del Gobierno, así como de distintas autoridades locales y regionales.
La ceremonia ha sido dirigida mediante unas preces de rigor por el párroco de la parroquia del Cristo del Amparo, Declan Huerta Murphy, capellán también de la Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz. Asimismo, ha participado el Coro del Conservatorio, dirigido por Jesús Mercado, que ha acompañado musicalmente la inauguración.

Una iniciativa que suma a las hermandades
El proyecto nace gracias a la iniciativa de sor Cristina, quien propuso la acción a la Junta de Cofradías. Desde la institución se acogió con entusiasmo y se trasladó a las hermandades, permitiendo la participación de todas aquellas que lo desearan. Las hermandades participantes han colaborado además sufragando su correspondiente repostero, en una muestra de implicación colectiva que refuerza el carácter participativo de la Semana Santa conquense.

Un proyecto que tiene continuidad
La instalación de los reposteros, cuyo diseño, elaboración, coordinación e instalación fue impulsado en su origen por Pablo León de Irujo, se ha consolidado como una iniciativa que continúa desarrollándose y creciendo con el paso de los años, integrándose ya como parte del paisaje visual de la Semana Santa en la ciudad.

Un símbolo visible de fe y tradición
En la actualidad, las fachadas del Hospital de Santiago lucen los reposteros con los escudos de las hermandades, junto a uno con el escudo de la Junta de Cofradías y otro con los emblemas de las cuatro Órdenes Militares españolas —Santiago, Calatrava, Montesa y Alcántara—, colgados en los balcones de las dos fachadas principales del edificio. Este conjunto convierte al edificio en un referente visual que aúna historia, arte y devoción en pleno corazón de Cuenca.

Cuenca se reconoce en sus símbolos
Más allá de su valor ornamental, esta acción conjunta representa una forma de mantener viva la tradición y proyectarla hacia el futuro. Porque en Cuenca, cada detalle cuenta: cada balcón engalanado, cada escudo desplegado, es un gesto de memoria compartida, una forma de decir que la ciudad no solo celebra su Semana Santa, sino que la siente, la cuida y la hace suya año tras año.
/Fotos de Néstor Robayna/



































