En un panorama donde los negocios tradicionales bajan la persiana, la Tintorería Pergón de Cuenca se alza como un bastión de resistencia. José Coronado, gerente y alma del establecimiento, es consciente de que lidera una de las últimas tintorerías que quedan en la ciudad. De hecho, únicamente resiste otra más en toda la capital.

A pocos días de que comience la Semana Santa, ya trabajan a pleno rendimiento para preparar las túnicas y capas de los nazarenos. Aunque muchos esperan hasta el último momento, el volumen de prendas no deja de crecer conforme se acercan las procesiones.
José Coronado, gerente de la tintorería Pergón y con 39 años de experiencia en el sector, explica que estos días suponen uno de los picos de trabajo del año. “Somos siempre de última hora, pero ya se va notando más movimiento”, señala.
Durante estas semanas, el establecimiento puede llegar a limpiar cientos de prendas de hermanos.
“A lo mejor más de 300 túnicas podemos hacer, contando también capas”, asegura Coronado.
Por qué llevar la túnica a la tintorería
Uno de los principales problemas de las túnicas tras las procesiones son las manchas de cera de los cirios, que resultan difíciles de eliminar en casa. Según explica el gerente, la limpieza profesional es la forma más eficaz de solucionarlo.

“La cera como mejor se quita es en limpieza en seco. Por muy manchada que venga la prenda de cera, se va todo”, afirma. Además, algunas prendas presentan tejidos delicados o combinaciones de colores que pueden desteñir si se lavan de forma incorrecta. “El problema está en las capas con vistas de colores, que algunas destiñen, entonces hay que hacerlo en seco”, explica.
Precios estables pese a los costes
En cuanto al precio, Coronado reconoce que ha habido una ligera subida, aunque asegura que ha sido menor que el aumento de gastos que afrontan los negocios. “Limpiar una túnica vale 10,80 euros y el capuz aparte 4,20. Una capa son 14 euros”, detalla.

«El precio ha subido un poco, pero comparado con lo que nos sube a nosotros la luz o el gas, no es tanto», asegura Coronado. Además, el servicio incluye una garantía de calidad: si la mancha se resiste, se repite el proceso las veces que haga falta sin coste adicional.
Una costumbre que está cambiando
El responsable de la tintorería destaca que cada vez más nazarenos optan por limpiar sus túnicas justo después de la Semana Santa en lugar de guardarlas durante un año sin lavar. “La gente se está acostumbrando a limpiar las prendas cuando termina la Semana Santa. Siempre es mejor guardarlas limpias que esperar un año”, señala.
Para quienes apuran hasta el final, todavía hay margen: el servicio suele tardar apenas un par de días en tener la túnica lista para la próxima procesión.
