“No es un capricho, es lo que más deseaba”: la historia de lucha de una madre soltera por elección en Cuenca

A sus 38 años, Esther decidió formar una familia sola, enfrentando miedos, pérdidas y la falta de apoyo institucional

La decisión de ser madre siempre ha sido uno de los pasos vitales más importantes en la vida de muchas mujeres. Sin embargo, la forma de entender y construir la maternidad ha cambiado con el paso del tiempo. El modelo tradicional de familia —basado en la pareja heterosexual con hijos— ya no es la única vía posible. La realidad social ha evolucionado y, con ella, han surgido alternativas que responden a nuevas formas de vivir, de relacionarse y de proyectar el futuro.

Entre esas opciones se encuentra la maternidad en solitario por elección: mujeres —y también hombres, aunque en menor medida— que deciden formar una familia sin pareja, recurriendo habitualmente a técnicas de reproducción asistida. Un modelo que crece en España y que, lejos de responder a un impulso improvisado, suele estar marcado por una profunda reflexión personal, estabilidad laboral y un deseo firme de ser madre o padre.

No se trata de una alternativa “mejor” ni “peor” que otras, sino distinta. Una forma de familia que convive con muchas otras en una sociedad cada vez más diversa.

En Cuenca, como en tantos otros puntos del país, la realidad familiar también refleja los cambios sociales de las últimas décadas. Junto al modelo tradicional conviven nuevas formas de entender la maternidad y la paternidad. Una de ellas es la de quienes deciden formar una familia en solitario.

En ese contexto se sitúa la historia de Esther Martínez, vecina de la capital, que emprendió sola el camino hacia la maternidad.

Tenía 38 años cuando decidió que no quería seguir esperando. Maestra de Educación Física, vinculada durante décadas al deporte base y acostumbrada a rodearse de niños, sintió que había llegado el momento de formar su propia familia. No tenía pareja, pero sí una certeza: quería ser madre.

Tras un proceso largo y emocionalmente exigente, logró cumplir su deseo en 2019, pocos días antes de cumplir 43 años. Hoy su hijo tiene seis años.

Foto: Familia monoparental noticia cuenca/ Néstor Robayna

“Fue una decisión súper meditada. No es un capricho. Es algo muy deseado”, subraya.

Tras varios intentos y un proceso emocionalmente duro, logró su objetivo en 2019, apenas dos días antes de cumplir 43 años. Su hijo tiene hoy seis años. “Psicológicamente es durísimo. Pasas por pérdidas, quirófanos, miedos… y estás sola para afrontarlo. Pero lo volvería a hacer. Lo único que cambiaría es que empezaría antes”.

Un proceso difícil y costoso

Esther tuvo que recurrir a clínicas privadas, con el consiguiente desembolso económico. “Ya solo decidirte implica muchos gastos. Y luego viene todo lo demás: conciliación, pagos, el día a día…”.

Durante años combinó dos trabajos para poder sostener su unidad familiar. “Te ves en una vorágine complicada. Necesitas ingresos, pero también tiempo para tu hijo. Es una rueda difícil”.

Foto: Familia monoparental noticia cuenca/ Néstor Robayna

Aun así, no se ha arrepentido en ningún momento. “Es lo que más deseaba en el mundo. Es como que los demás opinen lo que quieran, pero yo lo tengo clarísimo. Lo necesito en mi vida, lo quiero y va a ser uno de los niños más deseados y más queridos del mundo porque me sobra amor para darle”.

La importancia de la red de apoyo

Si hay algo que subraya con firmeza es la necesidad de contar con una red sólida. “Es imprescindible. Caer enferma tú o el niño y no tener a nadie es muy duro. He visto compañeras pasarlo realmente mal”.

En su caso, asegura haber tenido “muchísima suerte”. Familia, amistades y entorno laboral la apoyaron desde el primer momento. “Cuando lo conté me decían que ya era hora, que toda la vida trabajando con niños y que alguno tenía que ser mío”.

Foto: Familia monoparental noticia cuenca/ Néstor Robayna

También encontró respaldo en la Asociación Madres Solteras por Elección, a la que llegó buscando información. “Te cuentan la realidad, no te engañan. Y siempre hay alguien que ya ha pasado por lo que tú estás viviendo”.

La asociación le ha servido como guía ante dudas administrativas, escolares o legales. “Muchas veces el sistema no está preparado. Formularios que exigen dos progenitores, trámites que no contemplan nuestro modelo familiar… Siempre tienes que estar dando explicaciones”.

Reivindicación institucional

Más allá de su experiencia personal positiva, Esther reclama un mayor reconocimiento legal para las familias monoparentales. “No pedimos privilegios. Pedimos equidad para nuestros hijos”.

Foto: Familia monoparental noticia cuenca/ Néstor Robayna

Denuncia la falta de una definición estatal clara y de un registro específico que equipare sus derechos a otros modelos familiares. “Un niño con dos progenitores tiene un número determinado de semanas de cuidado. El nuestro solo tiene las de la madre. Ahí ya existe una desigualdad”.

“Estamos aumentando la natalidad en este país y sentimos que se nos ignora”, añade.

Foto: Familia monoparental noticia cuenca/ Néstor Robayna

Naturalidad y futuro

En el plano social, asegura no haber sentido estigmatización directa, aunque reconoce que a veces surgen situaciones incómodas. “Cuando alguien pregunta por el padre y explicas que no hay, que fue un donante, se sorprenden. Pero en cuanto lo entienden, lo aceptan con normalidad”. A aquel donante, Esther le estará agradecido toda su vida el gesto que ha tenido.

Esther asegura que, cuando comenzó a informarse, descubrió que no se trataba de un caso aislado. “Vi que este modelo de familia monoparental estaba creciendo muchísimo, que ya era prácticamente un 25% de los nacimientos actuales”, explica. Un tipo de hogar que, según señala, está mayoritariamente encabezado por mujeres, aunque cada vez más hombres también optan por la paternidad en solitario en España.

Foto: Familia monoparental noticia cuenca/ Néstor Robayna

De cara al futuro, tiene claro qué desea para su hijo: “Quiero que lo viva con naturalidad. Que sepa que fue muy deseado y muy querido, pero que no se sienta diferente a nadie”.

Y a quienes estén valorando dar el paso, les lanza un mensaje prudente pero firme: “Que tengan una red de apoyo y seguridad en sí mismas. Y que, si lo desean de verdad, no lo dejen por el qué dirán”.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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