Alonso Ruiz, “Rucu”, es de Mira, y aunque hoy su vida gire entre bases y micrófonos, durante años su camino parecía estar marcado por el césped. Actualmente es profesior, pero estudió Periodismo en Cuenca y defendió la camiseta del Conquense durante cuatro temporadas. Estaba centrado en el balón, pero el desencanto con los despachos del fútbol lo cambió todo.

“Cuando dejé el fútbol dije: venga, voy a ver si me aventure con esto que siempre me ha gustado y nunca me he atrevido a hacerlo”, recuerda. Aquella decisión fue el primer compás de una etapa que hoy agita a toda la provincia.
Un frente común: talento conquense
Lo que comenzó como una inquietud personal de Alonso en su municipio natal ha explosionado en un proyecto colectivo: «The Eruption Collective» con un sello de denominación de origen innegociable: Cuenca. Hartos de ver cómo el talento de la zona se dispersa, ha surgido un grupo de amigos y artistas de la Serranía Baja decididos a que la música sea el motor de su tierra.

El colectivo es una alineación de lujo: los raperos León, Kazas y Rucu se dan la mano con los DJs Xupa, Iván Bueno, Ibañex, Yukke y 2K. “Me daba muchísima rabia que cada uno hiciese sus cosillas por ahí y no aunásemos esfuerzos. En vez de traer un reclamo de fuera, creo que con lo que tenemos nosotros la gente lo va a disfrutar”, explica Alonso.
La propuesta mezcla estilos musicales como el rap reivindicativo, diferentes géneros de techno y djs influenciados por la escena valenciana y la Manchuela, creando una combinación de música en directo y sesiones electrónicas pensadas para bailar, pero también para hacer pensar.
De la sala Scarpi al «mundo»
El proyecto no es solo musical, es social. Aunque su centro de operaciones ha sido la emblemática sala Scarpi, en Mira, donde logran atraer a cientos de personas – cerca de 200 – y a importantes djs de renombre en el panorama nacional. De esta manera logran revitalizar la economía local: “La gente viene, se queda a dormir, va a los restaurantes del pueblo… eso es lo que le das a tu zona. Vienen de varios pueblos y ponemos facilidades también, ponemos autobuses”, comenta con orgullo.

Pero el talento del grupo ya es imparable. En agosto de 2024, Kazas y Rucu llevaron el nombre de Cuenca a las batallas de O Marisquiño (Vigo), uno de los festivales de cultura urbana más importantes de Europa. Además, la capital conquense ya se rindió a su directo: el pasado 25 de abril de 2025, la sala The Office vibraró con el directo de León, Iván Bueno y Rucu.

Su ambición no se detiene: ya planean nuevos eventos en Cuenca y dar el salto a Sedaví (Valencia). «De donde nos llamen, nosotros vamos allá y gratis», confiesa Rucu.
El rugido contra la despoblación: todo queda en casa
Este «batallón» es un engranaje completo que apuesta por lo local en cada detalle. Generan contenido en redes, producen vídeos promocionales y colaboran con marcas de la tierra como la de ropa HBC (creada por un amigo) o artistas como la conquense Virginia Rovira, responsable del arte de su próximo disco.
Para Alonso, la música es un ejercicio de humanidad, no un producto de «usar y tirar». Tras su desencanto con el fútbol, encontró en el rap su verdadera voz: “El rap es reivindicación. Nace de la opresión, de la necesidad de gritar sobre todo contra causas sociales injustas”, sentencia. Por eso, huye del éxito efímero de las plataformas y apuesta por el formato físico y el contacto directo con el público.
«Musicato»: un homenaje a las raíces
Mientras el colectivo prepara sus próximos asaltos a los escenarios, Alonso da las puntadas finales a «Musicato». Este nuevo trabajo, compuesto por diez temas, eleva su cuenta personal a casi una treintena grabados en Z Estudios.
En este nuevo álbum, Rucu mantiene intacta su esencia «hago rap y me meto en berenjenales y en temas que son para abrir un poquillo la conciencia, a ver si a la gente le da por pensar un poco», confiesa.

También mantiene la llama de sus raíces y de aquella primera letra que escribió para su abuela, Petra, una mujer que fue pura resistencia ante la Guerra Civil y la posguerra. “¿Cómo no se lo iba a hacer? Esa fue la primera letra que yo escribí y en la primera canción que gané una colaboración con Kazas para su primer disco”, confiesa entre la risa y esa nostalgia que solo da el orgullo de saber lo que se quiere y disfrutar con lo que se hace.
Ese sentimiento de pertenencia e ilusión es el que guía a este grupo de jóvenes que, por «amor al arte», sin cobrar nada, están devolviendo el orgullo y el ritmo no solo a las zonas despobladas, también a cada rincón con un sello 100% conquense.