Primeros efectos del conflicto en Irán: las distribuidoras y la patronal advierten sobre la situación del combustible en Cuenca

DISCONGAS señala que la mayor demanda empieza a generar algunos problemas de suministro en la provincia

La escalada del conflicto en Irán ya empieza a tener consecuencias directas en la economía real. El fuerte encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales, provocado en gran parte por el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, está trasladándose progresivamente al precio de los combustibles y amenaza con generar un nuevo repunte de la inflación que afectará tanto a empresas como a familias.

El Estrecho de Ormuz, paso clave entre el Golfo Pérsico y el océano Índico por el que transita alrededor del 20% del petróleo que se consume en el mundo, se ha convertido en uno de los puntos críticos de la crisis. Las tensiones militares en la zona han provocado una fuerte reacción de los mercados energéticos y el precio del barril se ha disparado durante este lunes 9 de marzo, con subidas que ya superan el 50%.

Por todo ello, desde El Digital de Cuenca hemos querido consultar de primera mano la situación del mercado de combustibles, para comprobar cómo se están reflejando los efectos del conflicto en Irán en la provincia y qué medidas están tomando las distribuidoras y la patronal ante esta tensión inicial

Impacto directo en la economía provincial

Desde CEOE CEPYME Cuenca advierten de que la consecuencia económica más inmediata será el aumento de la inflación. Miguel Ángel Santos, director del Departamento Económico de la organización empresarial, señala que el encarecimiento del petróleo y del gas terminará trasladándose a numerosos sectores productivos.

En este sentido, la patronal recuerda que la provincia cuenta con un peso importante de empresas vinculadas al transporte y la logística, actividades especialmente sensibles al precio del combustible. Si el encarecimiento del petróleo se mantiene, estas compañías se verán obligadas a aumentar sus tarifas para poder sostener su actividad.

Ese incremento de costes, apuntan desde la organización empresarial, terminará trasladándose a toda la cadena económica y podría reflejarse en un aumento generalizado de precios.

Más incertidumbre para la economía

Más allá del impacto directo sobre los carburantes, la patronal también muestra preocupación por el clima de incertidumbre que genera el conflicto internacional.

En un contexto en el que las exportaciones llevan dos años en retroceso, la inestabilidad geopolítica añade más dificultades al comercio internacional y a las perspectivas económicas de las empresas.

Además, si las empresas se ven obligadas a subir precios para compensar el aumento de costes energéticos, las familias podrían reducir su consumo, generando un efecto negativo en la actividad económica.

Los distribuidores detectan más demanda y retrasos en el suministro

Desde el sector de la distribución de carburantes también confirman ya los primeros efectos de la crisis energética derivada del conflicto. El presidente de la Asociación Conquense de Distribuidores de Gasóleo (DISCONGAS), Alberto Medina, señala que el precio de los combustibles mantiene una tendencia de incremento constante desde que comenzó la guerra hace algo más de una semana, una evolución que previsiblemente continuará mientras persista la inestabilidad en los mercados energéticos.

Además del encarecimiento, Medina indica que, en los últimos días, se ha producido un aumento de la demanda de combustible por parte de los consumidores. Muchos usuarios están adelantando sus repostajes ante el temor de nuevas subidas de precios, aunque por el momento esta situación no ha provocado saturaciones importantes en las estaciones de servicio.

Primeros problemas de suministro

Donde sí se empiezan a notar las consecuencias es en la cadena de suministro. Según explican desde el sector, el combustible está tardando más de lo habitual en llegar a la provincia debido al incremento de la demanda en el conjunto del mercado, lo que está generando algunos problemas puntuales de abastecimiento.

En cualquier caso, desde la asociación evitan hacer previsiones sobre la evolución de los precios. Señalan que es imposible determinar cuánto subirán los combustibles o durante cuánto tiempo se mantendrá esta tendencia, ya que dependerá de múltiples factores, especialmente de la duración del conflicto y de la evolución del mercado internacional del petróleo.

Lo que sí consideran inevitable es que sectores intensivos en combustible, como el transporte, tendrán que repercutir el aumento de costes en sus tarifas para mantener su actividad, lo que podría terminar trasladándose al conjunto de la economía en forma de nuevas presiones inflacionistas.

En este contexto, tanto empresarios como distribuidores coinciden en que la evolución del conflicto será clave para determinar el impacto real en la economía. Si la tensión en torno al Estrecho de Ormuz se prolonga y los precios del petróleo continúan al alza, el encarecimiento de la energía podría terminar trasladándose progresivamente al conjunto de bienes y servicios.

De este modo, lo que comenzó como una crisis geopolítica en Irán amenaza con tener efectos cada vez más visibles en la economía cotidiana, desde el precio del combustible hasta el coste del transporte, los productos y, en última instancia, el poder adquisitivo de empresas y familias.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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