Cien años de la obra de ingeniería que cambió la historia de este pueblo de Cuenca

La central de El Salto fue inaugurada en 1926 en Villalba de la Sierra por el rey Alfonso XIII

En una España previa a la Guerra Civil, donde la electrificación apenas comenzaba a transformar ciudades y pueblos seguían anclados a una economía agrícola y artesanal, surgió un proyecto que cambiaría para siempre la vida de sus habitantes. Una pequeña localidad se convirtió en protagonista de la modernidad al dar forma a una infraestructura que marcaría un antes y un después: impulsó la economía local, consolidó nuevas raíces familiares y abrió la puerta a oportunidades que trascendieron generaciones, mientras su impresionante obra de ingeniería se integraba en el paisaje serrano. Todo esto ocurrió en Villalba de la Sierra, con la construcción de la central hidroeléctrica del Salto de Villalba.

La construcción del Salto de Villalba no solo transformó el paisaje, sino también la vida cotidiana de sus habitantes. En un territorio marcado por la ganadería, la madera y la agricultura, la llegada de la electricidad significó modernidad, nuevas oportunidades laborales y la creación de un poblado completo para ingenieros y trabajadores. Las viviendas, la iglesia-capilla, el hotel para ingenieros, los talleres, la escuela y el economato formaban una pequeña comunidad autosuficiente, un microcosmos que surgía en plena Serranía de Cuenca.

El impacto social fue inmediato. Familias enteras se trasladaron al pueblo, y muchos de los vecinos actuales trazan sus raíces hasta aquellos primeros trabajadores del Salto. La central también se convirtió en un motor económico regional, al atraer población de municipios cercanos y servir de punto de partida para la electrificación de buena parte de la provincia de Cuenca.

De cara a junio de 2026, cuando se cumplirá el centenario de su inauguración oficial por Alfonso XIII, el Ayuntamiento de Villalba de la Sierra ya impulsa los actos conmemorativos de una efeméride clave para la historia local y comarcal.

La alcaldesa de Villalba de la Sierra, Beatriz Rodríguez Molina, ha destacado la trascendencia histórica, social y económica que supuso la construcción del Salto de Villalba, cuya inauguración cumplirá cien años el próximo mes de junio de 2026.

“El Salto fue una revolución para Villalba”, afirma la regidora en una entrevista con El Digital de Cuenca. “Supuso un antes y un después. Llegaron muchas familias, se crearon numerosos puestos de trabajo y el pueblo creció. Es parte de nuestra historia”.

De pequeña aldea a enclave estratégico

Villalba de la Sierra fue durante siglos una pequeña aldea serrana, con economía basada en la ganadería, la madera y los recursos forestales. Todo cambió a comienzos del siglo XX, cuando se proyectó y construyó la central hidroeléctrica.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

“La construcción duró muchos años y fue increíble. La llaman la ‘obra del siglo’”, recuerda la alcaldesa. “Solo el canal excavado entre las rocas y la altura hasta el río… hace más de cien años, con los medios que había, fue un desafío enorme para los ingenieros y los trabajadores que ejecutaron la obra”.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

Aunque la construcción finalizó en torno a 1924, la inauguración oficial tuvo lugar los días 15 y 16 de junio de 1926, presidida por el rey Alfonso XIII en junio de 1926, marcó un antes y un después para el pueblo y la comarca. “Cuando se inauguró, supuso un aumento de población y empleo. Villalba era un pueblo pequeño y, gracias al Salto, creció y se dinamizó toda la economía local”, añade Rodríguez Molina.

Motor económico y raíces familiares

El poblado asociado a la central albergaba viviendas para trabajadores, residencia de ingenieros, iglesia-capilla, economato, escuela y oficinas. La central no solo generaba electricidad, sino que creaba un pequeño ecosistema laboral y social: carpinteros, electricistas, jardineros y otros oficios eran necesarios para su funcionamiento.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

“Muchas raíces del pueblo se crean con el Salto. Mi propio abuelo nació en el depósito superior de la central, y como él, muchas familias empezaron a vivir aquí gracias a que sus padres trabajaban en la central”, explica la alcaldesa.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

Hoy la actividad está muy automatizada, pero la memoria de aquel tiempo sigue viva: “La población lo recuerda con cariño. Antes había unas cincuenta familias viviendo allí y ahora solo queda un trabajador permanente. Aun así, el Salto forma parte de nuestra identidad colectiva”.

Testimonios y memoria histórica

Para conservar y difundir esta memoria, el Ayuntamiento ha promovido el documental “Cien años del Salto de Villalba. La obra del siglo en la memoria de Villalba de la Sierra”.

“El documental recoge la historia con fotografías y entrevistas a personas que nacieron, vivieron o trabajaron en el Salto, así como testimonios de quienes heredaron la relación con la central. Queremos que la gente joven conozca la historia y valore lo que fue el Salto para nuestro pueblo”, afirma Rodríguez Molina.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

El estreno tuvo lugar en Navidad de 2025, y a partir de junio de 2026 se desarrollarán actividades conmemorativas durante junio, julio y agosto: posibles visitas guiadas a la central (pendientes de autorización de Naturgy), charlas con ingenieros, exposiciones fotográficas y proyecciones del documental.

Una obra de ingeniería pionera

Ubicado en plena Serranía de Cuenca, el complejo supuso un desafío técnico sin precedentes para la época. “Solo el canal excavado entre las rocas y el desnivel hasta el río ya fue una obra de ingeniería magnífica. Hace más de cien años, con los medios que había entonces, fue algo impresionante”, destaca la alcaldesa.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

El complejo constituye un destacado ejemplo de arquitectura industrial de principios del siglo XX, con influencia de estilos historicistas y neoplaterescos. La central se ubica junto al río, con cubierta a dos aguas, y se le han añadido edificaciones contemporáneas respetando su carácter original.

Foto: Acueducto-sifón de Royofrío. Autor: Jose María Coronado Tordesillas

“Algunas zonas, como la casa de dirección o la iglesia, están reformadas y se utilizan para veraneo de trabajadores de Naturgy. Otras partes están en mal estado, y da pena ver cómo ha pasado el tiempo sobre ellas”, lamenta la alcaldesa, que insiste en la importancia de preservar el patrimonio.

La central mantiene hoy su actividad, aunque muy lejos del volumen humano que tuvo en sus inicios. Actualmente pertenece a Naturgy y solo una persona trabaja de manera permanente en las instalaciones, frente a las cerca de cincuenta familias que llegaron a residir en el poblado en sus años de mayor esplendor.

Un centenario para reivindicar el patrimonio

Para conmemorar la efeméride, el Ayuntamiento ha impulsado el documental “Cien años del Salto de Villalba. La obra del siglo en la memoria de Villalba de la Sierra”, realizado con la colaboración de la Diputación.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

El audiovisual recoge fotografías históricas y testimonios de vecinos que vivieron o trabajaron en el complejo. “Queremos dar visibilidad a lo que fue el Salto y a lo que significa para nuestro pueblo”, explica la alcaldesa.

Turismo y proyección exterior

Además de su importancia industrial, Villalba de la Sierra se consolidó como punto de paso hacia dos de los grandes iconos naturales de la provincia: el Nacimiento del Río Cuervo y la Ciudad Encantada.

La central y su historia han generado un creciente interés turístico, reforzando la identidad del municipio como puerta de entrada a la Serranía de Cuenca.

Un mensaje para el centenario

“Conmemorar el centenario nos permite dar visibilidad a lo que fue el Salto, a su importancia para Villalba, la comarca y la provincia, y también para la historia de la electricidad en España. Que no se pierda el patrimonio que tenemos y que las nuevas generaciones conozcan nuestra historia”, concluye Rodríguez Molina.

Foto: Central Hidroeléctrica El Salto/ Cedida

Cien años después, el Salto de Villalba de la Sierra sigue siendo símbolo de innovación, progreso y memoria colectiva: la obra del siglo que transformó un pequeño pueblo serrano en un referente histórico y turístico de la provincia de Cuenca.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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