Desde El Digital de Cuenca conversamos con Alberto Muro y Castillo, Maestre del Cabildo de Caballeros de Cuenca, sobre cómo se mantiene viva una institución centenaria, la importancia de la fe en la Semana Santa y la responsabilidad de transmitir siglos de tradición sin perder la esencia de la ciudad.

«Ser Maestre es un servicio, no un protagonismo»
¿Cómo recuerda su ingreso en el Cabildo?
Ingresé un Viernes Santo de 1992, en la Capilla Honda de la Catedral. Fue muy especial porque seguía la tradición familiar: mi padre había ingresado en 1950. Desde entonces he procurado colaborar en todo lo que se me ha requerido. Ser Maestre no es un objetivo, sino aceptar la responsabilidad cuando los hermanos consideran que uno debe asumirla.
¿Qué supuso ser elegido Maestre?
Es un compromiso profundo. Dedicar tiempo y esfuerzo es necesario, pero se hace con gratitud. Se trata de custodiar y transmitir una herencia espiritual e histórica. La familia siempre ha sido un apoyo fundamental. No es un cargo de protagonismo, sino de servicio.

La Procesión del Santo Entierro: fe y emoción
¿Qué representa la Procesión del Santo Entierro para el Cabildo y la ciudad?
Es el eje de nuestra misión actual. La organizamos de manera ininterrumpida desde el siglo XVI, confirmada en 1602 por bula de Clemente VIII.
Ese día recorren las calles dos de nuestras imágenes más queridas: Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz y el Cristo Yacente. Custodiadas por la Guardia Civil y acompañadas por cofradías, autoridades y fieles, simbolizan recogimiento, emoción y memoria compartida.
¿Qué siente al presidir la procesión? *Aclaración
Responsabilidad y emoción. La Semana Santa no es solo tradición estética; es fe transmitida de generación en generación.
Tradición que evoluciona
¿Cómo se mantiene viva una institución histórica en el siglo XXI?
Actualizamos estatutos, incorporamos damas —tras siglos sin hacerlo— y reforzamos nuestra dimensión cultural. Somos unos cincuenta miembros, lo que nos permite cercanía y cohesión. Evolucionamos con la sociedad sin perder nuestra esencia.

Momentos que marcan
¿Ha vivido momentos especialmente emotivos?
El ingreso de mis hijos y la incorporación de las primeras damas fueron significativos. Cada cruzamiento de un nuevo caballero simboliza la continuidad de la tradición: pasado y futuro unidos en un mismo acto.
Un legado discreto
¿Qué legado le gustaría dejar como Maestre?
Que no se note que he pasado. Eso significará que el Cabildo sigue vivo, como cuando ingresé en 1992. Todo lo logrado ha sido fruto del trabajo conjunto de los capitulares.

Mensaje a los conquenses
En vísperas de Semana Santa, ¿qué diría a la ciudad?
Que se acerquen y conozcan. El Cabildo forma parte de la historia de Cuenca y está al servicio de la Iglesia y de la ciudad. Somos custodios de un patrimonio inmaterial que merece ser cuidado.
La Semana Santa pasa cada año, pero el sentimiento permanece. Mientras los conquenses la vivan con fe y emoción, el Cabildo seguirá cumpliendo su misión.







