Cuenca se prepara para vivir una jornada cargada de nostalgia y devoción, aunque con un ojo puesto de forma inevitable en el cielo. Este sábado no es un día cualquiera para la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías: se cumplen diez años de su andadura y, por ello, han organizado una salida procesional que pretende ser un espejo de la historia, rindiendo homenaje a la primera vez que el Sábado Santo conquense vio una procesión en el año 1956. Sin embargo, la inestabilidad meteorológica ha obligado a la hermandad a diseñar un protocolo de última hora para que la efeméride no quede deslucida.
Un Rosario entre los muros de la Catedral
Pablo Muñoz, representante de la Hermandad, ha confirmado a El Digital de Cuenca que, si las nubes no dan tregua, el acto se trasladará al interior del templo de la Catedral de Cuenca a las 19:30 horas. En este escenario, el rezo del Rosario partiría de la capilla del Espíritu Santo, recorriendo el monumental Arco de Jamete y rodeando la Girola de la Catedral antes de regresar a su punto de origen.

Muñoz ha aclarado que, por cuestiones de organización, el acceso al interior durante este recorrido de sustitución estará limitado: «Me temo que es para los hermanos porque nos han permitido que nos pongamos en la puerta para controlar el acceso», aunque ha puntualizado que la prensa sí podrá entrar para dar fe del acto.
La esperanza de repetir la estampa de 1956
Pese al «plan B», el gran deseo de los hermanos y la esperanza es realizar el itinerario exterior previsto para honrar aquel hito de mediados del siglo pasado. Si el tiempo lo permite, la procesión buscará su encuentro con las Casas Colgadas, recreando la esencia de aquella tarde de 1956 que cambió la Semana Santa de Cuenca.

La previsión de la AEMET invita a un optimismo moderado, ya que, aunque se esperan precipitaciones escasas durante las primeras horas de la tarde, la probabilidad de lluvia cae drásticamente a partir de las 19:00 horas, quedando reducida a la posibilidad de que caigan apenas «algunas gotas» aisladas que no deberían impedir que la Virgen vuelva a mirar al abismo de la hoz.
Una cita con la memoria de la ciudad
Este aniversario supone un puente entre el pasado y el presente de la Hermandad. Todo está dispuesto para que la fe recorra el Casco Antiguo en una tarde que promete ser emocionante tanto si se desarrolla bajo las bóvedas góticas de la Catedral como si logra conquistar las calles más singulares de Cuenca.
La decisión final dependerá de la evolución de los modelos meteorológicos en las próximas horas, pero el espíritu de 1956 estará más presente que nunca en el corazón de los fieles de la Dolorosa y las Santas Marías.
