El CD Quintanar del Rey ha anunciado la salida de Pedro Bolaños como entrenador del primer equipo en un momento especialmente delicado de la temporada. El técnico, artífice del histórico ascenso a Segunda RFEF la pasada campaña, pone fin a su etapa al frente del banquillo verdiblanco con el equipo en puestos de descenso y a siete puntos de la zona de play-out.
La decisión, según comunicó el propio club, ha sido tomada por el entrenador “desde el cariño profundo” que siente por la entidad y convencido de que el vestuario necesita “un nuevo impulso y energías renovadas” para intentar revertir la situación clasificatoria.
El Quintanar atraviesa una racha complicada en cuanto a resultados. Pese a que el equipo ha ofrecido un nivel competitivo notable en muchos encuentros, mostrando orden, intensidad y capacidad para plantar cara a rivales de entidad, esa imagen no se ha traducido en puntos suficientes. La falta de acierto en momentos clave y pequeños detalles en ambas áreas han penalizado a un conjunto que, por juego, ha merecido más de lo que refleja la tabla.
La salida de Bolaños se produce así en un contexto de máxima exigencia, con el objetivo inmediato de recortar los siete puntos que le separan de los puestos de promoción por la permanencia y mantener viva la esperanza de continuar en Segunda RFEF.
Más allá del presente deportivo, la figura de Pedro Bolaños queda ya ligada para siempre a la historia del club. Bajo su dirección, el Quintanar del Rey firmó el ascenso más importante de su trayectoria, un logro que durante décadas se había considerado inalcanzable. El técnico no solo lideró al equipo en el terreno de juego, sino que se ganó el respeto de la afición y del municipio, integrándose plenamente en la vida del pueblo y convirtiéndose en una figura muy querida en el Municipal de San Marcos.
En su despedida, el club ha querido subrayar que Bolaños “se va por la puerta grande”, no solo por los resultados obtenidos, sino por la huella humana que deja en la entidad. Ahora, el Quintanar del Rey afronta una nueva etapa con la mirada puesta en la permanencia, mientras despide al entrenador que escribió con letras de oro el capítulo más brillante de su historia reciente.