Después de años de desgaste, un monumento con siglos de historia entre sus paredes podría finalmente salir de la Lista Roja de Hispania Nostra. El Ayuntamiento de Cuenca ha dado los primeros pasos para hacerlo realidad.
El templo en cuestión es la Iglesia de la Virgen de la Luz, también conocida como Iglesia de San Antón, en Cuenca donde fue incluida el 22 de junio de 2021. Fuentes municipales han confirmado a El Digital de Cuenca que el procedimiento ya está en marcha iniciando los trámites necesarios para solicitarlo.
Precisamente en el templo se han estado haciendo trabajos de restauración de la iglesia que comenzaron a finales de mayo del pasado 2025 con la instalación del andamio en la fachada principal. La intervención, contemplaba una duración prevista de seis meses y un presupuesto cercano a los 370.000 euros, siendo ejecutada por la empresa Construcciones COBE, adjudicataria del contrato.

La actuación se lleva a cabo a instancias del Ayuntamiento de Cuenca y con la financiación del Consorcio de la Ciudad de Cuenca.
El proyecto contemplaba la reparación de grietas en techos y muros laterales, la restauración de las patologías visibles en las fachadas —como fisuras, desconchados y manchas de humedad—, la pintura integral del templo y la rehabilitación de los elementos deteriorados del alero.
Historia y relevancia
La Iglesia de la Virgen de la Luz comenzó a construirse en el siglo XVI y se completó en el XVIII bajo la dirección de Martín de la Aldehuela. Se levantó sobre el solar donde antiguamente se encontraban dos ermitas: la dedicada a Nuestra Señora del Puente (nombre con el que se conocía a la Virgen de la Luz en el siglo XVI) y otra a San Antonio Abad. Estas ermitas estaban bajo el cuidado del Hospital de San Antonio, fundado en 1352. Debido al deterioro de las construcciones originales, se decidió unificar ambas en el actual templo.

Durante la Guerra de la Independencia, la iglesia sufrió importantes daños, incluyendo la pérdida del baldaquín original, retablos y pinturas murales. Tras un período de abandono, fue redescubierta en 1943 por Fernando Chueca, quien la valoró como un ejemplo destacado de la arquitectura borrominesca española. Actualmente, el Ayuntamiento es propietario del templo, que cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
Características del edificio
El templo tiene una sola nave con ejes longitudinales y transversales que forman el crucero y las capillas laterales intermedias. Su altar mayor alberga la imagen de la Virgen de la Luz, patrona de la ciudad, y el interior destaca por sus pinturas murales al fresco y decoración rococó. La bóveda de cañón con lunetos y la cúpula elíptica sobre tambor aportan singularidad arquitectónica.

En el exterior, se conservan dos portadas correspondientes a las ermitas originales. La del lado del Evangelio, de estilo plateresco, es actualmente inutilizada, mientras que la del lado de la Epístola sirve como entrada principal, tras ser modificada en el siglo XX para permitir el paso de los pasos procesionales.
Estado de conservación
Aunque la fachada exterior del templo se encuentra en buen estado, Hispania Nostra señaló que el interior presenta serios problemas de conservación.

Según la organización, las pinturas murales están deterioradas, con policromía descorchada y grietas que amenazan la integridad del techo y de los elementos artísticos del monumento.


