El barrio de Los Moralejos vive un nuevo episodio de malestar vecinal tras el derrumbe de una sección del muro de la calle Ramiro de Maeztu, que estaba en rehabilitación. El suceso se acumula al descontento generalizado en un barrio donde llevan años denunciando el deterioro progresivo del entorno urbano, la falta de mantenimiento, problemas de limpieza—incluida la presencia de roedores, ya advertida con anterioridad—, así como deficiencias en aceras y aparcamientos.
El 14 de febrero se produjo el colapso del muro Ramiro de Maeztu. Según informó el Ayuntamiento de Cuenca, la acumulación de agua en el terreno y la presión ejercida por el viento sobre la parte visible de la estructura podrían haber sido las principales causas del hundimiento. Afortunadamente, no hubo daños personales ni fugas de gas, ya que los escombros cayeron sobre un área previamente vallada.

El muro que colma el vaso de la paciencia vecinal
Debido al incidente el Ayuntamiento de Cuenca mantuvo, el lunes 16 de febrero, una reunión técnica con la comunidad de vecinos de la zona afectada con el objetivo de definir nuevas medidas y retomar las reparaciones del muro. Sin embargo, la Asociación de Vecinos de Los Moralejos no fue convocada. Así lo ha confirmado su presidente, Francisco Íñiguez Cortés, a El Digital de Cuenca: “Ni me han llamado, para que veas”.
A estas circunstancias se añade que, antes del desprendimiento, las obras del muro Ramiro de Maeztu se iniciaron sin dar aviso a la asociación vecinal. El presidente recuerda que el compromiso municipal era informar al barrio antes de cualquier intervención.
“Prometió el alcalde que en cuanto se fuera a hacer la obra nos avisarían y hablarían con los responsables del barrio”, señala, denunciando que finalmente no les comunicaron “ni una sola palabra”, pese a tratarse de una actuación que afecta directamente a la movilidad y al uso del espacio público.

Aceras estrechas y problemas de movilidad
Más allá del muro, los vecinos advierten de las dificultades de movilidad en el barrio, especialmente para los peatones. Las aceras, en muchos casos estrechas y deterioradas, no cumplen con los criterios actuales de accesibilidad, lo que obliga a compartir espacio con los vehículos en calles de tráfico limitado.
En este sentido, la normativa estatal exige un itinerario peatonal libre de obstáculos de al menos 1,80 metros de ancho. En zonas como el centro de Cuenca (donde se encuentra el barrio de Los Moralejos), la normativa contempla que, si por la morfología de la calle es físicamente imposible alcanzarse se pueden permitir anchos menores, pero siempre buscando la máxima accesibilidad posible. Asimismo, se plantea la posibilidad de recurrir a una plataforma única (donde acera y calzada están al mismo nivel).
Desde la asociación vecinal recuerdan que ya se han planteado esas alternativas al consistorio local. Siendo la creación de plataformas únicas la opción ideal para ellos ya que podría mejorar la convivencia entre coches y peatones.

Un aparcamiento insuficiente y mal organizado
El aparcamiento es otro de los puntos negros de Los Moralejos. Los vecinos denuncian una distribución poco funcional de las plazas, con vehículos estacionados en zonas que dificultan las maniobras y el acceso a viviendas. «Donde antes no se podía aparcar, ahora se aparca. No podemos dar la vuelta con los coches de manera decente. Tenemos aparcamiento justo detrás de las ventanas de los vecinos y no pueden abrirlas porque es imposible», explica Francisco Íñiguez.

La situación provoca conflictos diarios y dificulta tanto la circulación como el acceso de los servicios de emergencia, una problemática que los vecinos aseguran que se ha normalizado ante la falta de alternativas. En este contexto, el presidente de la asociación vecinal explica que muchas veces no existe otra opción que invadir el espacio peatonal: “El coche que es grande tiene que aparcar encima de la acera, porque si no, no hay manera de que entre un coche de emergencias. Una plataforma sería ideal”, vuelve a señalar.
En este sentido, la Asociación de Vecinos de Los Moralejos lamenta la ausencia de una planificación a medio y largo plazo que tenga en cuenta la singularidad de un barrio con calles estrechas, cuestas pronunciadas y una elevada densidad residencial. Una situación que, como denuncia el presidente de la asocaición, contrasta con su céntrica ubicación: “Estamos en el centro de Cuenca, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, y estamos peor que nunca. Parece un barrio tercermundista. No nos han hecho nada en 10 o 12 años, nada de nada. Seguimos igual”.
Mobiliario urbano y pequeñas actuaciones
En cuanto al estado del mobiliario urbano, la Asociación de Vecinos de Los Moralejos reclama una intervención más continuada y no actuaciones puntuales. No obstante, desde el Ayuntamiento de Cuenca recuerdan que algunas de las peticiones realizadas han sido atendidas.

Fuentes municipales consultadas por El Digital de Cuenca afirman: “El presidente de la AAVV de Los Moralejos solicitó el arreglo de las barandillas de las distintas escaleras del barrio y dicha actuación fue realizada por el Ayuntamiento de Cuenca el pasado mes de diciembre”.
Respecto a las obras del muro de Ramiro de Maeztu, el Ayuntamiento explica que se informó del inminente reinicio de los trabajos tras subsanarse diversos asuntos.
Una explicación que no termina de disipar el malestar vecinal. Desde la Asociación de Vecinos de Los Moralejos insisten en que el principal problema es la falta de información y soluciones en un barrio que reclama «unas condiciones urbanas dignas y equiparables a las del resto de Cuenca».
