Las clases de Paco en un cole de Cuenca: un viaje fascinante

Sin ser maestro y de manera altruista, acerca a los alumnos a los hechos que hicieron único a su pueblo

La historia deja de ser un conjunto de fechas y libros para convertirse en algo tangible gracias a la pasión de un vecino muy especial. Francisco Tébar, o como todos le conocen, ‘Paco’, enfermero de profesión y curioso investigador de la historia local, lleva una década acercando a los alumnos del CEIP Luis de Mateo, transformando las clases de historia en relatos basados en hechos reales de Casasimarro.

Todo comenzó con sus hijos, que estudiaban en el colegio. A partir de ahí, y gracias a su blog “Casasimarro, historia no contada”, Tébar empezó a colaborar con las clases de sexto, ofreciendo charlas sobre historia local que combinan documentos, objetos y anécdotas que hacen que los alumnos conecten con su entorno. Aunque su carrera es la enfermería, su curiosidad por el pasado y su gusto por investigar le han permitido crear un vínculo muy especial con los niños del centro.

La chispa de la pasión

Francisco recuerda que su interés por la historia surgió desde muy joven, pero hubo un momento de inflexión que lo marcó para siempre. “Fue cuando el Museo de Cuenca trajo una exposición itinerante al colegio con cerámica, piezas numismáticas. Vi un vínculo de materializar algo que yo había visto en los libros a verlo en el mundo real. Y desde entonces ese fue el momento en el que empecé a ver la historia como algo vivo”, relata. A partir de entonces, empezó a investigar todo lo relacionado con Casasimarro y sus alrededores, recopilando documentos, fotografías y relatos de archivos locales y nacionales.

Esa pasión se convirtió en un blog que, durante varios años, publicó semanalmente historias sobre su pueblo. La primera entrada, sobre un infanticidio ocurrido en el siglo XIX, tuvo un impacto inesperado: se volvió viral, generando cobertura mediática e interés generalizado. “Fue algo muy llamativo y morboso. Era impactante y fue muy mediático”, comenta Tébar.

Historia que genera orgullo y pertenencia

El blog de Paco, Casasimarro, historia no contada”, vigente desde alrededor del año 2017 hasta el 2020, no solo fue un éxito en número de visitas, sino que tuvo un efecto inesperado: reforzar el sentimiento de pertenencia a la comunidad. “El ritmo de publicación era frenético, escribía una entrada semanal, y lo tomaba como si fuera un compromiso con la gente que me lo demandaba. Iba por la calle y ya me decía, ‘tengo que hacer este esfuerzo’”, recuerda.

Esa dedicación tuvo un impacto directo en la percepción del pueblo. “Generaba mucho sentimiento de pertenencia a la comunidad. Por ejemplo, hice una entrada sobre la portada de la iglesia de Casasimarro y la gente me decía: ‘Es que tenemos que estar orgullosos del patrimonio que tenemos, que no lo valoramos’. Ver que mi trabajo se trasladaba en forma de orgullo y era aprovechado por la gente me daba un gran aliciente”, explica.

Paco subraya un fenómeno que observa con frecuencia: “Muchas veces por desconocimiento, pues la gente no valoramos lo que tenemos cercano. Lo que tenemos en el medio más inmediato creemos que como lo hemos tenido siempre y lo tenemos ahí a la vista, pues no lo valoramos”.

Del blog al aula

El blog no solo despertó curiosidad entre los vecinos, sino también entre los docentes del colegio. María, la tutora de su hijo, invitó a Paco a compartir sus investigaciones con los alumnos. La primera colaboración se remonta a 2016, varios años antes de la pandemia. Desde entonces, Tébar ha visitado el colegio cada año, siempre adaptando sus charlas a los temas que los alumnos estudian en clase.

“Siempre intento buscar una cara al tema que sea atractivo para los niños, alguna anécdota local o un objeto que puedan tocar. Por ejemplo, les he mostrado balas de mosquete, cartillas de racionamiento o certificados de buena conducta de mi abuelo. Para ellos, ver que la historia es algo que ocurrió aquí, en Casasimarro, les hace interesarse mucho más”, explica.

La historia local de Casasimarro toma vida en las aulas

En su última visita al colegio, Téabr llevó a los alumnos de sexto a sumergirse en la historia de Casasimarro durante las guerras carlistas. “La profesora les da los fundamentos del tema desde el programa formativo, y yo luego les aplico esos conocimientos a hechos concretos de nuestro pueblo”, explica.

Durante la clase, Paco presentó a los alumnos tres noticias de periódicos contemporáneos que relataban refugios entre carlistas e isabelinos, un asesinato de un liberal y el apoyo local a la causa carlista. Además, mostró una foto histórica de una partida carlista tomada en Casasimarro, señalando exactamente el lugar donde se había realizado, al lado de tiendas y casas que los niños aún reconocen.

Foto: Francisco Tébar/ CEIP Luis de Mateo

Con estos recursos, los alumnos no solo consolidan lo aprendido en el aula, sino que materializan la historia, comprendiendo que los grandes acontecimientos también tuvieron lugar en su entorno cercano, con impacto y relevancia real. “Lo que estudian se desarrolló aquí de la misma manera que en Madrid”, añade Paco.

Los alumnos no solo escuchan, sino que participan activamente, conectando las historias con relatos familiares. Algunos incluso aportan datos que han aprendido en casa, como experiencias de sus abuelos o tías. Paco destaca que esto demuestra cómo la historia se transmite también en el ámbito familiar, y cómo los niños valoran escucharla de alguien externo al aula: “Cuando ven que hay otra persona, como yo en mi caso, que se dedica a un ámbito totalmente distinto a la docencia y a la historia, y ven que vas a contarles cosas y que te has preocupado en buscar información, pues ellos valoran que haya gente que no se dedique a eso y que le dedique tiempo a eso sin cobrarlo suscita una duda en los niños”.

Una colaboración altruista y enriquecedora

Paco subraya que su trabajo en el colegio es totalmente voluntario. Mantener esta colaboración año tras año es una satisfacción personal que no busca recompensa económica. “Nunca me ha puesto ninguna cortapisa de decir ‘tienes que ceñirte a esto’. Me dan total libertad para hacerlo como yo quiera. Ellos simplemente ponen a mi alcance los medios técnicos, como la pizarra digital o un ordenador, y yo lo hago a mi gusto. Por eso creo que lo mantengo y continúo yendo, porque me siento cómodo cada vez que voy”, explica Tébar.

Foto: Francisco Tébar/ CEIP Luis de Mateo

Además, su vínculo con la historia no se limita a la enseñanza: actualmente cursa estudios universitarios de Historia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), lo que le permite profundizar y traer nuevos descubrimientos a sus charlas.

Una comunidad educativa abierta

Paco también destaca que no es el único vecino que colabora con el colegio: padres, abuelos y profesionales locales participan en distintas actividades, desde enseñar a cultivar champiñones hasta explicar oficios tradicionales de la zona.

Foto: Francisco Tébar/ CEIP Luis de Mateo

Gracias a esta fórmula, los alumnos de sexto del CEIP Luis de Mateo no solo aprenden historia, sino que también perciben su relevancia en su propio entorno y sienten que su pueblo tiene historias que merecen ser conocidas y valoradas.

Semilla para futuros historiadores

Tébar confiesa que le ilusiona pensar que alguna de estas charlas pueda despertar vocaciones entre los alumnos: “A lo mejor alguna visita hace que a algún niño se le despierte un gusanillo y acabe siendo historiador”.

Algo que asegura sería un “orgullo” si sus clases consiguen sembrar esa semilla. Por ahora, su satisfacción es ver la curiosidad en sus ojos y saber que, aunque sea un gesto voluntario, deja una huella duradera.

Con casi diez años de visitas, Tébar ha logrado que la historia de Casasimarro se viva y se sienta en las aulas, demostrando que la pasión de un vecino puede transformar la educación y fortalecer la identidad de todo un pueblo.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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