Fuego, madera y arte: el conquense que te dejará boquiabierto

José Enrique Granero expone 34 pirograbados en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Vicente García de San Clemente hasta el 22 de febrero

La punta incandescente de un pirógrafo avanza sobre la madera, dejando un rastro oscuro que poco a poco va tomando forma. Cada línea se marca con cuidado, unas más claras, otras más intensas, y van apareciendo sombras y volúmenes que parecen surgir por sí solos.

Tras décadas de trabajo, esta técnica artesanal ha dado lugar a cientos de obras, desde pequeños detalles hasta paisajes completos. Del 4 al 22 de febrero, una nueva selección de su colección puede verse en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Vicente García, en San Clemente. La muestra permite descubrir cómo la paciencia, la madera y el fuego se convierten en arte, en un recorrido que forma parte de un camino largo y constante.

La pasión de un aficionado de La Almarcha

Dicen que algunas veces quemar puede dar lugar a cosas bonitas. Para José Enrique Granero, docente jubilado de La Almarcha, eso es más que un dicho: es la esencia de su vida artística. Tras 35 años dedicados a la enseñanza, se ha sumergido por completo en la pirografía, la técnica de grabar en madera con fuego, una disciplina que practica desde hace más de 40 años y que ahora expone en San Clemente.

“Llevo un año y medio jubilado y, como tengo mucho tiempo libre, me dedico a organizar exposiciones de pirograbados para dar a conocer esta técnica y que todo el mundo la conozca”, explica Granero a El Digital de Cuenca. Confiesa que su pasión por el pirograbado nació de manera casual durante su formación en Magisterio, cuando en la asignatura de dibujo conoció la técnica “de pasada”, pero que fue el hermano de su novia, un experimentado pirograbador llamado Albino Arribas, a quien considera «el mejor pirograbador de España», fue quien realmente lo introdujo en el oficio. “Al verlo en casa pirograbar me aficioné y él fue quien me enseñó lo que sabía. Con el tiempo desarrollé mi propio estilo y ahora comparas mis cuadros con los suyos y se parecen muy poco”, comenta.

Foto: José Enrique Granero, pirógrafo aficionado/ Cedida

La pirografía consiste, según describe, en utilizar un pirógrafo enchufado a la luz como si fuera un bolígrafo incandescente, quemando la madera hasta conseguir el motivo deseado. No hay pintura, ni lápices, ni colores añadidos: todo es fuego sobre madera. Lo que más le atrajo de esta técnica, confiesa, es su singularidad y la riqueza de tonalidades que permite crear. “Me fascinó que simplemente quemando podía conseguir un montón de tonalidades distintas e incluso muchas veces da la impresión de ser cuadros en 3D”, explica, mientras detalla cómo cada madera tiene su particularidad y cómo, con la práctica, ha aprendido a elegir el tipo más adecuado según el motivo que desea pirograbar.

Foto: Cuadros de José Enrique Granero, pirógrafo aficionado/ Cedida

El proceso requiere paciencia y concentración extrema. “Si me equivoco y quemo de más, la obra ya no vale y tengo que empezar otra nueva», señalando que ha utilizado muchísima madera practicando hasta encontrar su estilo y perfeccionar la técnica mientras describe cómo la luz natural es crucial para distinguir las tonalidades sobre la madera y cómo cada detalle cuenta: un error puede arruinar horas de trabajo. Sus piezas suelen medir alrededor de 30×40 centímetros, aunque algunas, como las Casas Colgadas de Cuenca que realizó hace unos 30 años, alcanzan los 40×90 centímetros. “Es el cuadro que más aprecio. No sé si fue la madera o que estaba más motivado en ese momento, pero me quedaron muy bien”, recuerda.

Foto: Cuadros de José Enrique Granero, pirógrafo aficionado/ Cedida

El tiempo necesario para una obra varía según su complejidad. Un cuadro de tamaño medio puede llevarle unos diez días, trabajando tres o cuatro horas diarias, y los más detallados requieren aún más paciencia. “Cada cuadro tiene su ritmo. A veces he tardado semanas en decidir cuál empezar porque no lo veía claro; luego me pongo al 100% hasta que pongo mi firma y el marco”, comenta José Enrique.

Foto: Cuadros de José Enrique Granero, pirógrafo aficionado/ Cedida

A lo largo de los años, ha acumulado entre 300 y 400 piezas, muchas vendidas, otras regaladas, y algunas que conserva con especial cariño. Sus temáticas son variadas: animales, paisajes, monumentos, escenas marinas y, sobre todo, motivos religiosos. “Me gusta reflejar la figura de Jesucristo porque considero que a lo largo de la historia de la humanidad no ha habido ningún personaje que nos ofreciese un registro expresivo tan amplio. Intento reflejar su rostro en momentos previos a la cruz, con impotencia y amargura. También me gusta reflejar a la Virgen María, pero mis vírgenes son muy modernas y guapas, siempre con su hijo en brazos”, detalla.

Una técnica poco habitual en la provincia

La pirografía es un arte artesanal y muy poco habitual en la provincia. José Enrique reconoce que apenas conoce a tres o cuatro personas que se dediquen a ello, todas vinculadas a la docencia y también jubiladas. “Es muy desconocida porque hay pocos pirograbadores y pocas exposiciones. Aquí en Cuenca, por ejemplo, la Sala Iberia, la más importante, nunca había tenido una muestra de pirograbado hasta el año pasado”, explica. Esa escasez de artistas y exhibiciones hace que cada exposición sea doblemente significativa: un espacio para admirar sus obras y, al mismo tiempo, para acercar la técnica a un público que normalmente no la conoce.

Foto: Cuadros de José Enrique Granero, pirógrafo aficionado/ Cedida

En su exposición actual en San Clemente, que permanecerá abierta hasta el 22 de febrero en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Vicente García, José Enrique presenta 34 piezas cuidadosamente seleccionadas. Entre ellas, animales, monumentos locales, paisajes, bodegas antiguas y escenas religiosas, que permiten al visitante recorrer un universo visual amplio y variado. “Con que vayan, lo vean, muestren interés y les guste, me doy por satisfecho. Estaré allí para resolver cualquier duda”, afirma, destacando la satisfacción de compartir sus obras y de ver la reacción de los visitantes ante un arte que parece simple pero que requiere horas de dedicación.

José Enrique también recibe encargos a través de sus exposiciones, desde trofeos para concursos hasta obras personalizadas. Para quienes quieran iniciarse en la pirografía advierte que es un camino que exige paciencia y perseverancia: “Al principio no salen bien, pero con tiempo y práctica se pueden lograr cuadros muy bonitos. Lo principal es tener ganas, dedicación y no desilusionarse”.

Un sueño hecho realidad que lleva a San Clemente

Para él, exponer sus obras no solo es una forma de mostrar su talento, sino también de cumplir un sueño largamente pospuesto. “Toda la vida he pensado en hacer exposiciones. Es un sueño que tenía pendiente y que por fin estoy llevando a cabo”, comenta, mientras describe cómo la técnica le permite disfrutar cada momento del proceso creativo, desde la elección de la madera hasta el marco final.

Foto: Cuadros de José Enrique Granero, pirógrafo aficionado/ Cedida

La exposición en San Clemente ofrece la oportunidad de acercarse al mundo del pirograbado, un arte artesanal que convierte el fuego en belleza y que, gracias a artistas como José Enrique Granero, sigue vivo y sorprendiendo a quienes lo descubren por primera vez. “Vayan, lo vean y disfruten. Creo que la exposición está bastante bonita, he llevado cuadros de todos los temas que trato y quién más y quién menos, pues yo creo que les gusta”, concluye, invitando al público a sumergirse en un mundo donde quemar puede, efectivamente, dar lugar a cosas hermosas.

/Fotos: Cuadros de José Enrique Granero, pirógrafo aficionado, cedidas/

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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