Hay proyectos que nacen para sonar y otros que nacen para sobrevivir. Dark Gray Love pertenece claramente a los segundos. Su música se mueve en un territorio emocional y nocturno, donde el pop alternativo y la electrónica funcionan más como refugio que como escaparate. Nada en su propuesta parece casual: ni la atmósfera, ni la estética, ni el tono confesional que atraviesa cada canción.
Detrás de Dark Gray Love está Muriel, un artista que decidió parar el mundo para reconstruirse. El nombre del proyecto nació hace cinco años, en un momento límite. «Fue una etapa en la que estaba roto por dentro», recuerda en una entrevista con El Digital de Cuenca. «No llegué a la oscuridad total, me quedé en ese gris oscuro donde todavía entra un poco de luz». Ese espacio intermedio entre el derrumbe y la esperanza acabaría marcando su identidad artística.
Cantar antes de desaparecer
Aunque el proyecto se consolida ahora, la relación de Muriel con la música viene de muy atrás. Criado en una familia andaluza —con raíces en Sevilla y Córdoba—, creció rodeado de sevillanas y canciones populares. Empezó a componer siendo un niño y se subió por primera vez a un escenario con solo siete años. «Mi primera canción hablaba de racismo», cuenta.

La adolescencia, sin embargo, fue un punto de quiebre. El bullying, los conflictos con la religión y la sensación constante de no encajar le llevaron a encerrarse. «Dejé de cantar, me volví muy tímido y me metí hacia dentro». La música seguía ahí, pero en silencio.
El escenario como terapia
El cambio llegó tras los atentados del 11-M. Un tren que él cogía cada mañana y una intuición que aquel día le mantuvo en la cama marcaron un antes y un después porque falleció una persona muy cercana. “Fue un bofetón en la cara. Entonces, eso me hizo reaccionar y decir que estoy siempre posponiendo el ser yo, el hacer lo que quiero». Para romper el miedo, apostó por la interpretación y se formó durante cuatro años como actor, enfrentándose cada fin de semana al público. “Ahí me reconstruí”, afirma. Esa experiencia acabaría siendo clave para su manera de entender la música como un acto de verdad, sin máscaras.
Un primer impulso inesperado
Antes de que Dark Gray Love tomara forma, Muriel vivió una de esas casualidades que dejan huella. Durante una etapa en Aravaca entabló amistad con un vecino con el que coincidía paseando a sus perros. Yendo a cenar con él en la amistad que estaban construyendo “me llegó un mensaje de un amigo diciéndome que era bonito un anuncio de Navidad y resulta que es Diego Cantero, de Funambulista. Y yo no sabía quién era en ese momento, yo no lo conocía”, asegura.

Lejos de quedarse en la anécdota, aquel encuentro se convirtió en su primer empujón profesional. Cantero escuchó sus canciones y le ofreció producir un tema. «Me dijo: “elige una o dos canciones y te hago tu primera base para así poder lanzarte al mundo y escuche tu primera canción”. Así nació Besos, su primer single, publicado en 2015, una balada pop con cierto aire andaluz que supuso su primera producción profesional.
Aunque con el tiempo sintió la necesidad de encontrarse a sí mismo antes de seguir avanzando y los caminos se separaron, aquel gesto fue determinante.
La pandemia y el encierro
Durante años escribió canciones que nunca llegaban a salir. Una relación de nueve años, la ruptura y la pandemia lo removieron todo. Encerrado en una corrala en Menéndez Pelayo en Madrid junto a su perra y un gato recién adoptado, empezó a grabarse en casa, a experimentar con bases y a perder el miedo a compartir su voz. “Un vecino me animó a salir a cantar al patio. El primer día estaba temblando, querer hacer algo por los demás y animarlos me ayudó a superar mis miedos”.
Tras la pandemia llegó la decisión definitiva: cambiarlo todo y apostar por su proyecto sin red.
Barajas de Melo, el silencio necesario
Desde hace cinco años vive en Barajas de Melo, en la provincia de Cuenca, en una casa familiar casi abandonada. Llegó sin coche, incomunicado durante la Filomena, y enfrentándose a su mayor miedo: la soledad. “Venirme aquí a estar solo, para mí, fue mi bendición porque me ayudó a volverme fuerte”.
Ese entorno se ha convertido en el centro de su creación. “Esta casa es mi útero creativo”. Allí ha montado su home studio, ha decorado cada espacio con sus propios cuadros y ha encontrado el silencio necesario para crear. “Aquí puedo cantar, bailar… me lo ha dado todo. En un sitio pequeño con vecinos no hubiera sido posible”.
“Anestesiado”, el punto de partida
Todo ese proceso cristaliza ahora en Anestesiado, su último single, publicado el 16 de enero. Para Muriel, es un antes y un después. “Es el pistoletazo de salida de quién soy ahora como artista”.

El tema nació tras una ruptura, en un momento de huida emocional. “No quería sentir la pérdida. Salía, bebía, conocía gente… era llenar el vacío para posponer el sufrimiento”. Anestesiado no idealiza esa anestesia emocional, sino que la muestra como un paso previo al dolor necesario para sanar.
Música para quien lo necesita
Las letras de Dark Gray Love hablan sin filtros de identidad, relaciones tóxicas, violencia emocional y supervivencia. No desde la teoría, sino desde la experiencia. Recuerda con emoción el mensaje de una oyente que le agradeció una canción porque le ayudó a desbloquear un dolor que llevaba años guardado. “El saber que a una persona yo le haya ayudado que mi canción ha conseguido sacarte de un punto en el que estaba, en el punto en el que estaba ella para mí eso fue mi estandarte del por qué yo hago música” asegura poniendo de ejemplo cómo a él le ayudó una canción del grupo Taxi.
Paso a paso, sin atajos
La acogida de Anestesiado está siendo la mejor de su trayectoria hasta ahora. Más interés, más crecimiento y una respuesta que confirma que el camino es el correcto. A corto plazo, continuará lanzando singles que acabarán formando parte de un EP conceptual donde música, imagen y narrativa convivirán en un mismo universo.
El próximo hito ya está marcado, ha conseguido su primer concierto bajo el nombre de Dark Gray Love que será el 18 de abril en la sala La Mari Queen. “Me enfoco en pequeños pasos que sé que voy a poder cumplir, porque esos pasos a la larga son un paso muy grande”.
Desde Barajas de Melo, en el corazón de la provincia de Cuenca, Dark Gray Love sigue construyendo un proyecto que no busca agradar, sino decir la verdad. Porque, a veces, crear no es una elección. A veces es la única manera de seguir vivo.