El libro de honor del Ayuntamiento de Cuenca es mucho más que un conjunto de firmas ilustres. Es un documento histórico que recoge casi medio siglo de visitas oficiales, vínculos institucionales y palabras de afecto hacia una ciudad que impresiona a quien la conoce.
Su origen se remonta a febrero de 1977, cuando los entonces Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, inauguraron este registro con su rúbrica durante una visita oficial a la ciudad.

Tras esa primera firma, el libro permanece en silencio casi una década: no vuelve a registrar una nueva dedicatoria hasta 1986. A partir de ese momento, comienza a consolidarse como testimonio de la vida institucional de Cuenca, con etapas de mayor y menor actividad, en función de las visitas relevantes que ha acogido la ciudad.
Hoy, el criterio es más sistemático. Siempre que una personalidad institucional de relevancia visita Cuenca, se procura que deje constancia de su paso en el libro de honor.
Reyes, presidentes y vínculos especiales
Entre las firmas más destacadas figuran las de Felipe VI y doña Letizia, tanto en su etapa como Príncipes de Asturias como ya en su condición de Reyes de España. Ambos ostentan, además, el título de alcaldes honorarios de la ciudad, un reconocimiento poco habitual que refuerza el vínculo entre la Corona y Cuenca. Momento que tuvo lugar en el año 2008 con quien fuera alcalde de la ciudad, Francisco Javier Pulido.
En su dedicatoria, ambos expresan ese vínculo con palabras de afecto y gratitud: “Con nuestro afecto a este Ayuntamiento de Cuenca, a la Corporación Municipal y a todos los conquenses, sentimos una profunda emoción y una gratitud por este nombramiento y por recibir las llaves de la ciudad”. Un mensaje que refleja la singularidad del gesto y el valor simbólico que tiene para la institución municipal.
Se trata de un reconocimiento poco habitual y no generalizado entre los municipios españoles. Para el alcalde Darío Dolz, su significado va más allá del protocolo: “es un marchamo de calidad para la ciudad”. Un sello que refuerza el prestigio institucional de Cuenca y proyecta su imagen tanto dentro como fuera del país.

Ese vínculo tiene también una dimensión personal y emocional. Como recuerdan muchos conquenses, los entonces Príncipes de Asturias iniciaron su viaje de bodas en Cuenca, alojándose en el Parador de Turismo. Un hecho que, según Dolz, supuso un impulso importante para la proyección turística de la ciudad y que consolidó una relación especial que se ha mantenido en el tiempo.
El alcalde confirma que, en sus visitas más recientes, los Reyes han hecho referencia expresa a esa condición de alcaldes honorarios y al cariño que sienten por Cuenca. “Lo estuvimos comentando en la última visita”, señala Dolz, subrayando que no se trata de un título meramente honorífico, sino de un vínculo real y reconocido por ambas partes.
Este reconocimiento, recogido y preservado en el libro de honor, se convierte así en uno de los elementos más singulares del patrimonio institucional de Cuenca y en un símbolo de la relación especial que la ciudad mantiene con la Corona.
En sus visitas más recientes, los actuales Reyes de España han vuelto a hacer gala de ese vínculo especial, como ocurrió en la inauguración del Hospital Universitario de Cuenca, el 19 de diciembre del año 2024, una visita que el alcalde califica como “cercana y muy significativa”.

El libro recoge también firmas de presidentes del Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero (noviembre de 2004), único presidente en activo en hacerlo en este libro, así como líderes internacionales de primer nivel.

Entre ellos destaca Silvio Berlusconi, ex primer ministro de Italia, cuya firma corresponde a la cumbre hispano-italiana celebrada en Cuenca el 30 de noviembre de 2011, o la del expresidente estadounidense Jimmy Carter, que rubricó el libro en julio de 2010. Este último caso resulta especialmente llamativo por el peso histórico del firmante y por el mensaje de reconocimiento a la hospitalidad y belleza de la ciudad.
Un reflejo del carácter internacional de Cuenca
Al pasar las páginas del libro de honor, se percibe claramente la dimensión internacional de Cuenca. Embajadores de Japón, Rusia, Países Bajos, Uruguay, México, Paraguay, El Salvador, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Eslovaquia, Polonia, Irán, Afganistán, Indonesia, Lituania, Letonia, Chile o Estonia han dejado su dedicatoria.

Cada firmante dispone de una página completa, lo que permite mensajes personales, algunos bilingües y otros acompañados incluso de dibujos, como en el caso del embajador de Letonia. La mayoría intenta escribir en español; quienes no dominan el idioma suelen traer el texto preparado. El alcalde recuerda con especial simpatía el caso del embajador de Japón, que, pese a hablar perfectamente castellano, copió cuidadosamente el mensaje que llevaba escrito previamente, en español y japonés, como muestra de respeto por el documento haciéndolo con una caligrafía excelente.

Las dedicatorias comparten un denominador común: palabras de cariño hacia la ciudad, agradecimiento por la acogida y admiración por su casco histórico y su patrimonio. No es casual. Cuenca es Ciudad Patrimonio de la Humanidad y, como señala Dolz, “casi todos se quedan encantados” con especial atención al casco antiguo de la ciudad.
Y es que no es casual que muchas de las dedicatorias del libro de honor destaquen el impacto que causa la ciudad en quienes la visitan. La capital de la provincia es Ciudad Patrimonio de la Humanidad y este 2026 celebra su 30 aniversario de su declaración, un 6 de diciembre, una efeméride que reforzó su proyección cultural y patrimonial. Con motivo de este aniversario, la ciudad ha sido elegida para acoger la última de las tres Asambleas Generales anuales de las Ciudades Patrimonio, un encuentro que servirá para conmemorar la fecha y situar de nuevo a Cuenca como referente dentro del conjunto de ciudades históricas del país.
Alcaldes, hermanamientos y anécdotas
Curiosamente, el libro de honor apenas recoge firmas de alcaldes, algo que el propio Dolz reconoce como una rareza. Existen excepciones, como el alcalde de Zacatecas —ciudad hermanada y también Patrimonio de la Humanidad—, cuya firma es una de las más recientes, fechada el 2 de febrero, o la del alcalde de Cañete, en un gesto de hermanamiento entre municipios.

Especial mención merece la visita del alcalde de Cuenca (Ecuador), con quien existe una relación cercana y frecuente. De ese encuentro queda una anécdota que ilustra bien el tono distendido de la visita. Dolz explica que mantiene contacto habitual con el alcalde de la ciudad ecuatoriana, con conversaciones periódicas incluso por mensajería instantánea.
Esa cercanía se evidenció durante una de sus visitas a Cuenca, en la que ambos compartieron agenda y mesa. De aquel encuentro queda una anécdota simpática: durante una comida conjunta, Dolz pidió al camarero que dejara pedir “al alcalde de Cuenca”, señalando a su homólogo ecuatoriano. La respuesta no tardó en llegar: “hasta donde yo sé, el alcalde de Cuenca eres tú”. “Es que este también es alcalde de Cuenca —aclaró—, pero de Cuenca, Ecuador”, recuerda entre risas.
Llama la atención que, en el intercambio institucional entre ciudades, los alcaldes no suelan dejar su firma en libros de honor de otros municipios. Preguntado por si, como alcalde de Cuenca, ha firmado algún libro de honor en visitas oficiales a otras ciudades o países, Darío Dolz reconoce que no: “por lo menos como alcalde no me ha pasado todavía”, comenta con cierta ironía al añadir que “los alcaldes somos más de andar por casa”.

Precisamente a raíz de esta reflexión, y de la escasa presencia de alcaldes en el propio libro de honor de Cuenca, Dolz lanza una propuesta de futuro: aprovechar el próximo aniversario como Ciudad Patrimonio para que todos los alcaldes asistentes a la asamblea firmen el libro de honor, ampliando así su representatividad. Un gesto que no se realizó en el 25 aniversario y que ahora se plantea como una oportunidad para enriquecer la memoria colectiva de la ciudad.
Custodia, conservación y otros libros
El libro de honor se guarda bajo llave en el despacho de Alcaldía, junto a una estantería que reúne distinciones y reconocimientos recibidos por el Ayuntamiento. Debido al volumen de material, parte del archivo se conserva en espacios anexos. Habitualmente, cada firma va acompañada de un registro fotográfico que completa el valor documental del libro.
Junto a este volumen existe otro menos conocido, el libro de personajes ilustres de la ciudad, donde figuran hijos adoptivos y predilectos de Cuenca. Un documento con menos firmas, pero igualmente cargado de significado.
Memoria viva de la ciudad
Preguntado por la firma que guarda con más cariño, Darío Dolz no duda: las de los Reyes, tanto como Príncipes como como Reyes. Para él, el libro de honor es una pieza clave de la memoria histórica de Cuenca. “Que Jimmy Carter haya estado aquí y haya firmado en el libro de honor es historia de la ciudad”, afirma.

El recorrido por el libro de honor deja, en último término, una reflexión compartida. Para el alcalde Darío Dolz, todas las personas que han pasado por el Ayuntamiento y han dejado su firma coinciden en lo esencial: Cuenca es una ciudad que se recuerda y se exalta en las palabras de quienes la visitan. Una ciudad patrimonial, “una joya de la corona”, como la define, cuyo valor cultural e histórico obliga a un compromiso colectivo: cuidarla entre todos para que siga dejando huella en quienes la descubren.