La Policía Nacional ha asestado un duro golpe al narcotráfico organizado con una operación desarrollada en Valencia, Castellón, Madrid y Cuenca, que se ha saldado con 51 detenidos, de los cuales 17 han ingresado en prisión provisional. En el dispositivo, coordinado en distintas fases y con decenas de entradas y registros, los agentes se han incautado de casi 242 kilogramos de cocaína y otras sustancias, además de más de medio millón de euros en efectivo, oro, armas y vehículos.
Según ha informado el Ministerio del Interior, la organización adquiría grandes partidas de droga —principalmente cocaína procedente de Portugal— para abastecer el mercado ilícito en la Comunitat Valenciana. La investigación, iniciada en abril del pasado año a partir de un sospechoso, permitió identificar una estructura escalonada que operaba con almacenes (“guarderías”) repartidos por la provincia de Valencia, especialmente en municipios como Burjassot, Alcàntera de Xúquer, Riba-roja de Túria y Torrent.
Uno de los elementos clave del entramado era el uso de vehículos “caleteados”, dotados de compartimentos ocultos para ocultar estupefacientes durante los traslados. En septiembre, los agentes localizaron en Alcàntera de Xúquer uno de estos coches, utilizado para mover la droga por todo el territorio nacional. Tras seguimientos y vigilancias, la Policía situó el lugar donde se resguardaba el vehículo en Majadahonda (Madrid), desde donde se detectaron desplazamientos continuos por distintas provincias.
La investigación reveló además que parte de la cocaína tenía como destino a un hombre residente en una localidad de Cuenca, lo que llevó a extender el operativo a la provincia. De hecho, en una de las fases más relevantes, se realizaron registros simultáneos en Casasimarro (Cuenca) y varios municipios madrileños, en un despliegue que contó con la colaboración del Grupo Especial de Operaciones (GEO).
A finales de noviembre, los investigadores tuvieron constancia de un transporte de gran volumen oculto en uno de estos vehículos. El resultado fue la intervención de cerca de 163 kilos de cocaína —160 de ellos escondidos en el compartimento del coche—, además de marihuana y dinero en efectivo. En esa actuación fueron detenidas siete personas, y seis ingresaron en prisión.
Tras desarticular ese nivel de la organización, los agentes avanzaron por los “peldaños” inferiores. A comienzos de 2026 se practicaron nuevas entradas y registros en localidades valencianas como Alcàntera de Xúquer, Alberic y La Pobla Llarga, con incautaciones de cocaína, dinero y un arma de fuego. Días después, otro operativo en municipios de Valencia y Castellón permitió intervenir alrededor de 68 kilos de cocaína, heroína, pastillas de MDMA, dinero y armas.
La investigación culminó con un último dispositivo orientado a desmantelar la red de “clientes” y distribuidores a pequeña escala. En registros efectuados en Torrent, Alzira, Albal, Llíria, Quart de Poblet, Port de Sagunt y València, se incautaron hachís, cocaína, marihuana, efectivo, doce lingotes de oro, además de un hallazgo llamativo: 61 gallos de pelea, junto a otra arma de fuego. En esta fase final fueron detenidas 16 personas, con un ingreso en prisión provisional.
En total, el balance de la operación incluye, además de los 242 kilos de cocaína, 57 kilos de hachís, más de 12 kilos de marihuana, 979 gramos de heroína, una cantidad relevante de MDMA, 554.000 euros, doce lingotes de oro, seis armas de fuego y 36 vehículos, según las cifras facilitadas por Interior.
La actuación pone de relieve la conexión directa de la provincia de Cuenca con rutas de distribución nacionales, al menos como punto de recepción y ramificación, dentro de un entramado cuyo núcleo logístico operaba en la Comunitat Valenciana y se apoyaba en infraestructuras móviles diseñadas para burlar controles.