Churros sobre ruedas: el proyecto de unos hermanos que quiere llegar al Hospital de Cuenca

Mariano y Juan Carlos Martínez buscan el "sí" definitivo para llevar su revolución de harina y aceite a un entorno con afluencia masiva y falta de servicios

El aroma a masa recién frita y el calor de un chocolate espeso podrían estar muy cerca de cambiar el paisaje cotidiano del nuevo Hospital Universitario de Cuenca. No es solo una estrategia de expansión; es una declaración de intenciones.

Mariano y Juan Carlos Martínez Rebollo, los hermanos que llegaron de la Sierra de Cazorla para enseñarle a la ciudad del Júcar cómo cruje una rosca auténtica, tienen un nuevo sueño entre manos. Ante la marea de fieles que cada día busca su dosis de tradición, estos maestros churreros han decidido que, si el cliente no puede llegar a la sartén, la sartén llegará al cliente: quieren instalar una food truck a las puertas del centro hospitalario.

Una «embajada» de sabor en un espacio sin servicios

La idea, desvelada en primicia a El Digital de Cuenca, nació de la observación silenciosa, de ver el trasiego de personas en un entorno con falta de servicios. Para los hermanos Martínez, que ya ostentan el prestigioso Solete de la Guía Repsol, el negocio nunca ha sido solo cuestión de números, sino de servicio. Su nuevo proyecto busca romper la frialdad de las esperas hospitalarias con el calor de un buen chocolate o una rosca hecha al momento.

Foto: Los Hermanos Martínez desvelan su próximo proyecto a la espera del sí definitivo / Néstor Robayna

«Queremos pedir permiso para ver si podemos montar como una food track, un remolque en la puerta del hospital porque vemos que no hay servicio allí de nada. Sería una idea genial plantar ahí un remolque con nuestros productos», afirma Mariano Martínez con ilusión.

Este «remolque de sabor», como ya lo imaginan algunos de sus clientes habituales, no sería un puesto de comida rápida más, sino una extensión de su filosofía: el producto exclusivo y el trato cercano que les ha hecho célebres. «Este es el siguiente proyecto si nos lo aceptan y nos lo aprueban», asegura.

El secreto de la rosca itinerante

El desafío no es pequeño. Mantener la calidad que les ha dado fama nacional en un formato móvil requiere la precisión de un relojero y la pasión de un artista. Pero los Martínez cuentan con un as bajo la manga: su sistema de rosca individual, que permite que el producto viaje de la sartén a la mano en cuestión de segundos, manteniendo esa textura que ellos comparan con los grandes manjares.

Aún no han decidido el formato definitivo de su «masa frita» sobre ruedas contando con que el proyecto sale adelante: planean servir sus famosas roscas y, si todo va bien, incluso podrían atreverse con churros de lazo, mientras estudian qué freidoras instalar en la food truck para mantener la calidad que los ha hecho célebres.

Foto: Mariano Martínez haciendo una de sus famosas «roscas» / Néstor Robayna

Un proyecto a la espera del «sí» definitivo

Mientras el proyecto espera la luz verde, el entusiasmo crece. De momento, los hermanos Martínez están estudiando la manera de hacerlo viable y de obtener los permisos necesarios para ello. Cuenca, que ya los ha adoptado como hijos propios, podría ver en esta iniciativa un gesto de cercanía que va más allá de lo comercial.

De confirmarse, la food truck de los hermanos Martínez se convertirá en la primera avanzada de un imperio que nació entre camiones y hoy brilla con luz propia bajo el sol de Repsol. Solo queda esperar a que el primer rugido de los fogones frente al hospital anuncie que el desayuno más esperado de la ciudad ha llegado, por fin, sobre ruedas.

Alba Soledad Moya

Natural de Cuenca. Graduada en Periodismo por la UCLM. Experiencia en medios de comunicación como CMM o La Sexta.
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