El diablo mayor que dirige una tradición ancestral en un municipio de Cuenca podría colgar los cencerros el próximo año: todos los detalles

Julián Rodrigo de Bustos, “Pancho”, lleva más de 70 años ligado a la Endiablada y ejerce como diablo mayor desde 2018, incluso este año marcado por la enfermedad y el dolor físico

Cuando «Pancho» camina, el pueblo le sigue. Quien avanza es la memoria viva de la Endiablada. Julián Rodrigo de Bustos —aunque en Almonacid del Marquesado nadie lo llama así— comenzó a salir como diablo en 1954 y desde 2018 es el diablo mayor, el cargo más alto de una tradición que se transmite por sangre, pertenencia y resistencia.

Una vida entera bajo el cencerro

Pancho no sabe cuántos años seguirá siendo diablo mayor. Tampoco le importa. “Los que Dios me dé y aguante”, dice. Este año no está siendo fácil. Padece una neumonía crónica, necesita ayuda para respirar y arrastra una parálisis parcial en una pierna. Aun así, sigue al frente. “Ayer tuve que cortar una vuelta. Hoy, con esto, he aguantado bien”, aclara enseñando un ventolín. Para él, abandonar no es una opción. No cuando el cargo significa tanto.

El trabajo invisible del diablo mayor

Ser diablo mayor va mucho más allá de encabezar el desfile. Desde el 25 de enero, Pancho coordina a su cuadrilla para que nada falle: preparar la nevera, la carne, el pan, la limpieza de espacios y la organización del rancho que se celebra la noche del día 4 y la comida del día 5. “Aquí, si no tienes gente que te ayude, no puedes solucionar la papeleta”, explica. Este año participan entre 138 y 140 diablos, una cifra estable. Seis se estrenan en esta edición.

Foto: «Bolsillo»y traje de Pancho / Néstor Robayna

La Endiablada mantiene normas estrictas. No pueden participar mujeres como diablos. Solo hombres descendientes de Almonacid, empadronados o residentes en el municipio. El primer año deben aportar 20 euros, una cuota que sustituye a la antigua tradición de llevar una arroba de vino. “Ahora el vino ya no lo cata la gente”, explica Pancho entre risas y con realismo.

Los trajes no los hace ningún artesano externo. “Los hacen nuestras mujeres y nuestras hijas”, reivindica con firmeza. Y los cencerros, históricamente, proceden de Mora de Toledo, a donde antes se iba andando, en burro o incluso en tren, tal y como relata.

Un arado, una profecía y cien años de historia

Foto: «Pancho» muestra su arado / Néstor Robayna

En la mano, Pancho porta hoy un arado centenario. No es casual. “Me lo dio una mujer mayor cuando yo era chico y me dijo: ‘toma, que vas a llegar a ser diablo mayor’”. La mujer no se equivocó. El objeto perteneció a un diablo mayor de cuatro o cinco generaciones anteriores.

Como el bolsillo que lleva hoy colgado del cuello para celebrar «la vuelta del bolsillo», una tradición más que forma parte de la endiablada y que consiste en recorrer las calles del municipio para recolectar la voluntad económica de los vecinos. El bolsillo tiene más de un siglo de antigüedad, por lo que está cargado de historia, tradición y sentimiento. En él no solo se guarda el dinero, también la historia de un pueblo que mantiene intacta su historia.

“Después de mis hijos y mis nietos, lo más grande”

Cuando se le pregunta qué significa para él ser diablo mayor, Pancho no duda: “Después del nacimiento de mis hijos y mis nietos, lo más grande de mi vida”. Este año lo vive con emoción, pero también con dolor. “Esto es sacrificio”, afirma

Hoy, día grande de San Blas, los cencerros suenan de otra manera. “Ayer fue la Virgen, pero hoy es San Blas”, resume Pancho.

Y mientras aguante, la Endiablada seguirá latiendo con fuerza para él. Aunque Pancho no oculta que este año el cuerpo le está pidiendo tregua. La neumonía crónica, el dolor y la cojera le hacen mirar al próximo febrero con incertidumbre. “Si es como este año, ya no más”, confiesa. Pero hoy sigue ahí, avanzando despacio, cargando el cencerro y el peso de la historia, como quien sabe que cada paso puede ser el último, pero también que mientras suene, la Endiablada no se detiene.

Alba Soledad Moya

Natural de Cuenca. Graduada en Periodismo por la UCLM. Experiencia en medios de comunicación como CMM o La Sexta.
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