El pasado 29 de enero, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) registró un pequeño movimiento sísmico de magnitud 1,6 en Fuentenava de Jábaga, con una profundidad de 25 kilómetros. El temblor pasó prácticamente desapercibido para la población y no se puede confirmar que provocara daños directos, según explica a El Digital de Cuenca su alcalde, José Luis Chamón.
Problemas en el depósito de agua de Navalón

“Aprovechamos para hacer esa obra de emergencia en el interior del propio depósito porque la caseta no lo permitía por el temporal que sigue y seguimos sin poder actuar allí. Aprovechamos para vaciar el depósito y proceder a ese pegado de la lámina de PVC, sellarla, impermeabilizarla y sujetarla usando estufas eléctricas”, detalló el alcalde. Además, se realizaron reparaciones provisionales de las tuberías, mientras se planifica la demolición de la caseta dañada y la construcción de dos nuevas estructuras con mejor cimentación, protección de tuberías y aislamiento adecuado.

Sobre la relación entre el pequeño sismo y los daños, José Luis aclaró que no se puede confirmar ni desmentir que el temblor fuera la causa. “Exactamente el día no lo sé. Cuando percibimos los daños, pudo haber pasado un día, y no vinculamos concretamente esto con el movimiento sísmico, porque ese mismo día no estuvimos allí; fue al día siguiente”, explicó. “Es posible que el movimiento sísmico hubiera influido mínimamente, pero la causa principal fue el mal estado de la caseta y las condiciones climatológicas extremas”.
Ningún vecino de Fuentenava de Jábaga lo notó
En cuanto a la percepción del sismo, ningún vecino del municipio lo notó. “Yo no percibí nada y tampoco nadie me ha hecho referencia a esa anomalía”, aseguró el alcalde. En la pedanía de Navalón, los vecinos sí percibieron un problema, pero se limitó a la falta de agua por la rotura de tuberías; no tenían información oficial sobre el sismo, y hasta ese momento, explicó el alcalde, él mismo no conocía que hubiera ocurrido.

Durante el corte del suministro, la Diputación de Cuenca colaboró con cisternas de agua para abastecer a la población día y noche. El coste de las reparaciones de emergencia asciende a unos 40.000 euros, incluyendo IVA, según la memoria técnica elaborada por la arquitecta municipal. Además, se prevé reforzar el techo del depósito y el vallado perimetral para evitar problemas futuros.

El alcalde subrayó que la actuación de emergencia permitió aprovechar la situación para mejorar la seguridad y funcionalidad del depósito, mientras se espera que las condiciones meteorológicas permitan acometer las obras de renovación completas.
El suministro de agua ya ha sido restablecido por completo, y la localidad se prepara para la construcción de las nuevas casetas y otras mejoras en la infraestructura hídrica.