El bar de Cuenca que es patrimonio sentimental de la ciudad: medio siglo de historia servida en barra

La Ponderosa, regentado por Ángel Millán es uno de los bares en activo más antiguos y aclamados de Cuenca

En una ciudad como Cuenca, donde la tradición y la memoria forman parte del paisaje cotidiano, hay establecimientos que son mucho más que un lugar donde comer o beber. No son solo barras y botellas: son lugares donde se conversa, se recuerda y se construye ciudad… ¡Bares, qué lugares!

La Ponderosa es uno de ellos. Abierto desde 1973, este pequeño local —en el que apenas caben 60 personas— lleva más de 50 años siendo punto de encuentro imprescindible y figura desde hace medio siglo entre las mejores barras de España.

Por La Ponderosa han pasado, y lo siguen haciendo, rostros de lo más reconocibles: figuras del toreo, cantantes, futbolistas, políticos y generaciones enteras de conquenses que han encontrado en su barra un lugar al que volver. Y lo han hecho sin apenas cambios, porque si algo caracteriza a este bar es su fidelidad a la esencia original. Posiblemente es uno de los bares en activo más antiguos de Cuenca.

«Los sitios los hacen las personas»

Foto: Ángel Millán muestra la calidad de sus productos / Néstor Robayna

Ángel Millán, su dueño, no habla con frases huecas ni discursos aprendidos. Habla desde la experiencia de quien lleva toda una vida detrás de una barra. «Puedes tener fama o un buen nombre, pero si no cumples con las expectativas del cliente, ese sitio termina por ser nada».

Su relación con La Ponderosa es casi física. Este establecimiento no se entiende sin su presencia. «Yo siempre estoy por aquí», afirma. Y cuando no está, el bar no abre: «Cuando no estoy, nadie espere venir a La Ponderosa, porque está cerrado».

Él lleva regentándolo desde el primer día: «Hacemos 53 años el 14 de marzo», recuerda. «Jubilado» desde hace cinco años, Ángel sigue al pie del cañón. No por obligación, sino por vocación. «Me gusta muchísimo, disfruto con lo que hago y tengo una clientela muy especial que hemos creado mi hermano y yo desde 1973», explica.

Su hermano, con quien fundó el negocio, falleció hace doce años, pero el espíritu con el que ambos levantaron La Ponderosa permanece intacto. «Los sitios los hacen únicos, mejores o peores, las personas«, defiende Ángel.

La barra como escenario

La Ponderosa no es restaurante ni taberna al uso. Es, sencillamente, La Ponderosa. Definirla no es sencillo, ni siquiera para quien la ha levantado desde cero. «Es un bar, es diferente a todo. No conozco nada ni parecido. No es porque sea mi sitio, sino que es que es verdad», afirma su dueño con la naturalidad de quien no necesita adornar lo evidente.

Foto: Tomate, revuelto de setas «anguila» y vino de 3 litros de La Ponderosa / Néstor Robayna

Todo ocurre en la barra, no hay mesas. Durante décadas, incluso sin taburetes. El único cambio significativo en más de medio siglo llegó tras la pandemia, cuando se añadieron algunos asientos para facilitar la comodidad de los clientes de mayor edad. «Tengo clientes habituales de más de 90 años», señala.

Aquí se puede tomar un vino o una cerveza, pero también comer productos de altísima calidad. «Tengo productos para lo que tú quieras», resume.

Producto, constancia y obsesión por la calidad

Otra de las claves del éxito, según su propietario, está clara: constancia y calidad. Una calidad que empieza en la selección minuciosa del producto. Parte de ella nace en su propio huerto, situado en la Vega Tordera, dentro del casco urbano de Cuenca, de donde salen algunos de los tomates más famosos de la ciudad y de las redes sociales. «Es el mayor orgullo que tengo en mi vida: criar los mejores tomates del mundo», afirma sin titubeos.

Foto: Tomates de La Ponderosa / Néstor Robayna

A eso se suma un contacto constante con proveedores de toda España. Marisco, pescado y setas de primer nivel forman parte de una oferta que, desde hace unos 15 años, ha incorporado con fuerza productos del mar. «El 50% de mi facturación hoy es del mar», explica, convencido de que algunos de los productos que ofrece no se encuentran ni en las mejores marisquerías del país.

Platos que no se tocan

Si hay un plato que define La Ponderosa es la oreja. «Es el plato estrella desde que se fundó el bar», afirma Ángel, visiblemente emocionado. Junto a ella, mollejas y costillas forman parte de una carta que se ha ido adaptando con el tiempo, pero que mantiene intactos sus pilares. «Es un orgullo y un honor mantenerse tantos años con esta calidad», reconoce.

Hasta que el cuerpo aguante

El futuro lejano de La Ponderosa es incierto. El local no es de la familia y no hay nada decidido. Aun así, Ángel no se plantea dejarlo mientras pueda seguir. «Si puede ser, así va a ser», dice con la serenidad de quien ha dedicado su vida entera a una barra.

Foto: Ángel Millán, dueño y gerente de La Ponderosa desde sus inicios en 1973 / Néstor Robayna

Mientras tanto, La Ponderosa sigue siendo lo que siempre ha sido: un bar de los de verdad, donde la historia de Cuenca se sirve a diario, de pie, en una barra que ya forma parte del patrimonio sentimental de la ciudad.

Alba Soledad Moya

Natural de Cuenca. Graduada en Periodismo por la UCLM. Experiencia en medios de comunicación como CMM o La Sexta.
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