Isidoro Gómez Cavero, segundo teniente de alcalde de Cuenca, ha comparecido en rueda de prensa tras hablar del mercado municipal y ha aprovechado para hacer balance de su trayectoria política. Hospital, subida al casco (remontes) y Centro de Estudios Penitenciarios. “Todo eso está cumplido”, ha afirmado, antes de reconocer que le quedaba un “paso gordo”: una autovía que finalmente no pudo hacerse. De ahí nació, según ha explicado, la idea de transformar la zona centro y, en concreto, Carretería.
Un puzzle urbanístico lleno de procesos
Gómez Cavero ha admitido la complejidad del proyecto, con múltiples frentes abiertos: el Parque de San Julián, la propia Carretería y la zona de Plaza de España con su entorno. “No es un proceso común, son muchos procesos”, ha insistido.
Pese a las dudas iniciales, se ha mostrado ahora convencido de las actuaciones para la zona centro. “A fecha de hoy ya no hay marcha atrás”, ha asegurado con rotundidad. Al mismo tiempo ha afirmado que los tiempos administrativos están siendo el principal obstáculo —“no los entiendo”—, pero garantiza que el proyecto seguirá adelante aunque se demore más de lo previsto.

El error de enero y participación vecinal
El segundo teniente de alcalde asume como “fallo” no haber iniciado las obras en enero, como había anunciado. Actualmente ha explicado que todo está en fase de trámites y queda pendiente un tramo importante: el acuerdo con los vecinos. Aun así, ha sido tajante: “Que sepáis que casi al 100% os digo que esto va para adelante”.
Isidoro ha anticipado críticas por la participación privada en el proyecto del mercado y de la Plaza de España, pero ha defendido el modelo como “una solución muy buena” para revitalizar un espacio sin vida. “Esta va a gustar”, ha afirmado, comparando la intervención con otras zonas ya regeneradas de la ciudad.
Obras, calendario y realidad comercial
Semana Santa, ferias, una “obra gorda”, renovación de tuberías y el impacto en los comercios forman parte de una planificación compleja que ahora deberá reajustarse. “Esto no es tan fácil como parece”, ha reconocido.
Gómez Cavero ha confesado que llegó a estar “bastante disgustado”, pero ahora dice sentirse tranquilo porque el proyecto “ya no tiene marcha atrás”. El cuándo sigue siendo la gran incógnita. “Lo pregunto todos los días”, ha asegurado, prometiendo “dar traca hasta el final” y defendiendo que el proceso se exponga al público.
