La UB Conquense ha cerrado el fichaje de Santiago “Santi” Perea tras abonar la cláusula de rescisión al CD Quintanar del Rey, en una operación que refuerza de manera notable la línea defensiva del conjunto conquense.
Perea, defensa central colombiano nacido en 2002 y natural de Medellín, llega en una etapa considerada idónea para su desarrollo: joven, pero con la madurez competitiva suficiente para dar rendimiento inmediato. Desde el club destacan sus condiciones físicas, calificadas como “espectaculares”, además de su velocidad, potencia y capacidad de dominio en el apartado defensivo. La entidad llevaba varios meses siguiendo su evolución y, de hecho, ya el pasado verano existió una vía real para incorporarlo, aunque finalmente la operación no pudo concretarse.
La apuesta del Conquense no ha sido menor. Durante el mercado de invierno, el futbolista habría sido monitorizado por varios clubes relevantes del fútbol profesional español, con interés real desde Segunda División, un contexto que, según el entorno del fichaje, subraya el valor de la incorporación y la decisión del club de dar un paso al frente para asegurarse su llegada.
El central firma un contrato por una temporada y media, con la etiqueta de jugador “de presente y de futuro” dentro del proyecto deportivo. Su último encuentro, además, añade un punto simbólico a su aterrizaje en Cuenca: el pasado domingo disputó su partido más reciente precisamente ante la UB Conquense, en La Fuensanta, escenario en el que ya tuvo un primer contacto directo con lo que será su nueva casa.
Más allá de lo deportivo, el club también ha querido poner el foco en la dimensión internacional y cultural de la operación. El hecho de que Perea proceda de Medellín, ciudad de la que también es originario el socio Blessd, se interpreta como un guiño a la proyección y ambición del proyecto que la UB Conquense pretende consolidar. Una conexión que, en el mensaje trasladado desde el entorno del club, simboliza talento, personalidad y mentalidad ganadora, alineada con la filosofía de la entidad: trabajo, identidad y ambición. Y con una frase que ya se asocia al relato del fichaje: “condenados al éxito”.
