La celebración de San Julián vuelve este miércoles 28 de enero al centro del debate en Cuenca al no figurar como día festivo local, una circunstancia que ha generado malestar y opiniones encontradas entre parte de la ciudadanía. No obstante, la ausencia del patrón en el calendario laboral no responde a una decisión reciente, sino a un acuerdo adoptado en el Pleno del Ayuntamiento celebrado el 28 de julio de 2025, en el que se fijaron los festivos locales para el año 2026.

En aquella sesión se acordó que los días festivos locales serían el 1 de junio, festividad de la Virgen de la Luz, y el 21 de septiembre, San Mateo. La propuesta contó con los votos favorables del PSOE, Cuenca nos Une y Cuenca en Marcha, mientras que Partido Popular y Vox optaron por la abstención. El concejal de Festejos, Alberto Castellano, explicó entonces que la elección se realizó tras un proceso de consenso con asociaciones vecinales y colectivos como las Peñas Mateas. Durante el debate, desde Vox se señaló que, aunque se comprendía la elección de San Mateo por coincidir en lunes, también se entendía la postura de quienes defienden que el día del patrón, San Julián, debería ser festivo de forma permanente.

Más allá del debate político y del calendario laboral, Cuenca mantiene intacta su devoción a San Julián. La jornada comenzará en la ermita de San Julián, donde durante la mañana se celebrarán varias misas acompañadas del tradicional reparto de caridad, culminando con la procesión tras la última eucaristía. Ya por la tarde, a las 17:30 horas, la Catedral de Cuenca acogerá la celebración solemne en honor al patrón, presidida por el obispo. Posteriormente, a las 18:00 horas, la parroquia de San Julián, en el barrio de Fuente del Oro, celebrará una eucaristía solemne, tras la cual tendrá lugar la procesión con la imagen del santo por las calles San Damián y San Cosme. El acto concluirá con el tradicional reparto de la caridad.

A lo largo del día serán muchos los conquenses que, fieles a la tradición, subirán a la ermita o acudirán a la Catedral para rezar ante los restos de San Julián, convirtiendo una jornada laborable en un día de encuentro, fe y convivencia.
Porque aunque San Julián no figure como festivo en el calendario, Cuenca vuelve a honrar hoy a su patrón no por obligación administrativa, sino porque así lo dicta la tradición y la memoria colectiva de la ciudad.