El alcalde de este pueblo de Cuenca responde al movimiento de integración: «Esto no debe servir para enfrentar»

Daniel Pérez Osma insiste en el diálogo entre las filas de Moros y Cristianos y las mujeres que reclaman participar en una tradición con más de cuatro siglos de historia

La integración de las mujeres en las filas de Moros y Cristianos  continúa siendo una cuestión abierta durante el cierre de las fiestas de Valera de Abajo. El alcalde del municipio, Daniel Pérez Osma, se pronunció sobre este asunto defendiendo el entendimiento, el diálogo y los acuerdos entre todas las partes implicadas, en un contexto en el que la tradición y la evolución social conviven dentro de unas celebraciones centenarias.

«A mi posición ya quedó clara en el pasado y la mantengo. Se tienen que entender todas las partes, no tiene que servir para enfrentar; las cosas se pueden hablar y llegar a buenos acuerdos entre las personas que se quieren apuntar, que por supuesto están en su derecho, y las filas actuales», afirmó el regidor en declaraciones a El Digital de Cuenca. 

Pérez Osma subrayó que son las dos filas de Moros y Cristianos las que tradicionalmente llevan el peso de la fiesta y recordó que el Ayuntamiento, este año, se ha encargado directamente de la organización de los actos públicos. En este sentido, explicó que, en todo lo que se desarrolla en la vía pública, se ha favorecido la participación: «Como Ayuntamiento, y así lo he dicho, todo lo que sea en la vía pública… como me ocurrió a mí con el reo que yo invité como Daniel, yo las invité a ese grupo de mujeres que quieren formar parte«.

El alcalde insistió en la necesidad de entendimiento entre las filas de Moros y Cristianos y las personas que impulsan este movimiento de integración dentro de unas fiestas que calificó como parte de «nuestra cultura más profunda«, heredada de la época de la Reconquista. «Es una tradición que ha pasado de padres a hijos», señaló, animando además a conocer estas celebraciones: «Animo a todas las personas que lean esto a que vengan a conocernos. Estoy convencido de que quien viene quiere repetir, por lo que transmite el Niño y lo que transmiten también las filas».

Estas declaraciones se produjeron en el marco del cierre de las fiestas, que finalizaron con los últimos reos de vino, el cierre simbólico de las casas y la misa de difuntos dedicada a la compañía de Moros en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. La jornada incluyó también las últimas corridas de banderas de ambas compañías en la plaza de la Cruz Cerrada y el acto de las Guerrillas, uno de los más recientes del programa festivo, con alrededor de diez años en su formato actual.

Las Guerrillas representan una lucha simbólica entre Moros y Cristianos, no bélica, en la que ambos bandos compiten por demostrar quién quiere más al Santo Niño, concluyendo con el reconocimiento de que ambos lo veneran por igual, convirtiéndose en el último acto oficial de las fiestas.

El alcalde realizó además un balance positivo de las celebraciones: «Cerramos las fiestas con un balance positivo de turistas. Las fiestas han cumplido con el horario que se ha llevado a rajatabla, algo muy importante para este tipo de actos, tanto los más privados como los públicos, que se han podido desarrollar a su hora. Además, el tiempo nos ha acompañado».

Pérez Osma destacó también el día grande de las fiestas, con la representación de los dichos en sus tres actos. En el primero, el moro intenta engañar al cristiano para que se una a su bando; en el segundo, el cristiano declara que han venido a luchar para recuperar la imagen del Santo Niño, encomendándose a él para la batalla; y en el tercero y definitivo, los cristianos recuperan al Niño y los moros, al presenciar el milagro, deciden convertirse a la fe cristiana. El momento culmina con los moros arrodillados ante el Santo Niño, un abrazo entre el General Cristiano y el General Moro y la frase icónica: «Vamos, soldados queridos, pasemos a ser cristianos y demos todos un viva a este Niño soberano«.

Las fiestas cuentan con más de 400 años de historia documentada, aunque existen escritos de la época que apuntan a que podrían acercarse a los 500 años, situando su origen a finales del siglo XV.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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