Garaballa volvió a mirar a sus raíces durante el pasado fin de semana con la celebración de las fiestas en honor a San Sebastián. Tres días intensos en los que se mezclaron tradición, religiosidad y convivencia vecinal, destacando el relevo de cargos y el papel de varias generaciones de una misma familia en una de las celebraciones más emblemáticas del calendario local. El municipio celebró del 16 al 18 de enero las fiestas en honor a San Sebastián, su patrón, una de las citas más tradicionales del calendario local.

Los actos comenzaron el viernes al mediodía con la bendición y el reparto de la caridad, que fue realizada por el capitán. La caridad consistió en una chuleta, medio litro de vino y una barra de pan de cuarto. Por la tarde tuvo lugar el reparto del tradicional arroz con judías blancas de San Sebastián.
El sábado arrancó con la recogida de autoridades y cargos, seguida de la misa y la procesión, tras las cuales se realizó la invitación a los cargos del año 2026. A las 20:00 horas comenzó el baile, acompañado de quinto y tapa. Ya por la noche, se encendió la hoguera en el patio de la iglesia, que fue preparada por los nuevos cargos del próximo año.

El domingo se inició nuevamente con la recogida de autoridades y cargos para partir en procesión hasta el Santuario de Tejeda, donde se celebró la misa. Al finalizar, los asistentes regresaron en procesión hasta la parroquia, donde tuvo lugar la invitación de los cargos a los vecinos.
Por la tarde se llevó a cabo la tradicional corrida de la bandera en la Plaza de San Sebastián de Garaballa, dando paso a los nuevos cargos de 2026, quienes ofrecieron chocolate con magdalenas, rolletes, mistela y cacaos.
Este año los cargos han correspondido a Aurelia Palomares Abril, quien explica a https://eldigitaldecuenca.com/ en qué consiste esta celebración tan tradicional. En su nombre, los cuatro cargos de San Sebastián fueron desempeñados por su hija y sus tres nietas: María José López Palomares, Alejandra Salón López, Natalia Salón López y Andrea Salón López.

«La festividad de San Sebastián es el 20 de enero, pero desde hace unos años la celebramos el fin de semana más cercano. Para nosotros, esta tradición significa volver a las raíces de nuestro pueblo, como se ha hecho toda la vida. La llevamos dentro y es una fiesta muy familiar a nivel de todo el municipio. Antiguamente, al celebrarse en invierno, era una de las fiestas más importantes, ya que no había prisa por acudir a las faenas del campo», explica Aurelia Palomares. También recuerda que antes todos los actos se celebraban en la casa del capitán, mientras que ahora tienen lugar en el Centro Social.
Los cargos están relacionados con la vida militar, ya que San Sebastián fue soldado. Son cuatro: Capitán, Bandera (alférez), Alabarda (sargento de infantería) y Pincho (cabo). Cada uno porta un sombrero y una banda distintiva de su función. El capitán es el encargado de repartir la caridad entre los vecinos, uno de los actos más emblemáticos de esta celebración.
Las fiestas de San Sebastián vuelven a demostrar que, más allá de los actos religiosos y festivos, Garaballa mantiene viva una tradición que refuerza la identidad del pueblo, el vínculo entre generaciones y el orgullo por unas costumbres que, año tras año, siguen transmitiéndose como parte esencial de su historia colectiva.