El barrio de San Antón volvió a demostrar este sábado que sus tradiciones siguen muy vivas en Cuenca, con la celebración de la procesión del santo protector y la posterior bendición de los animales, en una jornada que combinó solemnidad, ambiente festivo y una alta participación vecinal.
A las 16:00 horas, la imagen de San Antón salía de la recién rehabilitada iglesia del barrio, acompañada por los sones del Himno Nacional, interpretado por la Banda de Música de Cuenca, que puso acompañamiento musical al cortejo procesional desde el primer momento.

La procesión recorrió las calles del barrio en un itinerario más corto de lo habitual, ante la amenaza de lluvia, sin que ello restara solemnidad al acto. Presidía la comitiva, en representación del Ayuntamiento de Cuenca, el alcalde Darío Dolz, acompañado por los concejales Alberto Castellano y Estrella Soliva, así como por otros ediles del Ayuntamiento, que también asistieron a la celebración.
Pasadas las 17:00 horas, la imagen regresaba al templo de salida, entrando nuevamente al son del Himno Nacional, entre la mirada atenta de vecinos y asistentes.
Tras la procesión, el protagonismo se trasladó al jardín del Bulevar, donde tuvo lugar la tradicional bendición de los animales. Una larga cola de personas, que llegaba hasta la curva del antiguo instituto de Palafox, daba buena muestra del arraigo de este acto. La agradable tarde quiso sumarse a la celebración, que este año tuvo un estreno destacado: la bendición fue realizada por primera vez por el nuevo párroco de San Antón, el sanclementino Pedro Luis Martínez Redondo.

Por el jardín desfilaron perros y gatos, pero también un pato, cabras, una gallina, tortugas, peces y otros animales, en un singular desfile que puso de manifiesto el cariño que sus dueños profesan a sus mascotas, reflejado en los numerosos gestos de afecto que se pudieron ver durante toda la tarde.
La jornada concluyó con el tradicional reparto de panecillos en el lugar de costumbre. Interminable fue la cola de vecinos y visitantes que aguardaban su turno para recoger su bolsa, animados también por el dicho popular que asegura que quien guarda en casa un panecillo bendecido de San Antón no le falta dinero.

En definitiva, una celebración completa, vivida desde la mañana hasta la tarde, que confirma que el barrio de San Antón sigue cuidando y transmitiendo una tradición que forma parte de su identidad colectiva.
