La jornada ha arrancado en Cuenca con un ambiente marcadamente invernal, marcado por bancos de niebla y temperaturas bajas tras una madrugada con condiciones propicias para la formación de brumas. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) venía advirtiendo de un escenario típico de esta época: humedad elevada a primeras horas y enfriamiento nocturno en el interior, un cóctel que reduce la visibilidad y acentúa la sensación de frío.
Según los últimos datos de observación publicados por AEMET para la estación de Cuenca (a unos 949 metros de altitud), dejó un registro de -2,8 ºC a las 7 de la mañana y una humedad relativa del 87%, un contexto que favorece la aparición de nieblas en cuanto el aire se enfría y el vapor de agua condensa cerca del suelo.
En su predicción para Castilla-La Mancha, AEMET apuntaba precisamente a brumas y nieblas matinales que pueden ser densas, extensas y persistentes en áreas llanas de la región, un aviso que encaja con lo vivido a primeras horas en la provincia.
La recomendación, especialmente para quienes se desplazan a primera hora, es de prudencia: la niebla puede aparecer por tramos, reducir distancias de seguridad y obligar a moderar la velocidad. Mientras el sol gana altura y la mezcla de aire mejora, la visibilidad suele recuperarse, aunque el frío permanece como protagonista de un amanecer que, en Cuenca, ha vuelto a recordar que el invierno está en su punto más serio.
