La provincia de Cuenca figura en el mapa de los nuevos proyectos de biogás y biometano en Castilla-La Mancha con un total de cinco instalaciones previstas, según los datos publicados por el Gobierno regional y difundidos este martes por la plataforma Stop Ganadería Industrial Castilla-La Mancha. En conjunto, la comunidad autónoma suma ya 71 proyectos de macroplantas, tras la incorporación de nuevas iniciativas en Los Yébenes (Toledo), La Roda (Albacete) y Talavera de la Reina (Toledo).
Aunque Cuenca no se sitúa entre las provincias con mayor concentración de proyectos —lideradas por Toledo, con 34, y Albacete, con 15—, la plataforma advierte de que la implantación de estas instalaciones puede tener un fuerte impacto ambiental, social y territorial, especialmente en zonas rurales con menor capacidad para absorber grandes infraestructuras industriales.
Según los datos aportados, una parte significativa de las plantas proyectadas en la región son de gran tamaño. De las 71 instalaciones, 40 superan las 150.000 toneladas de capacidad anual, 21 rebasan las 200.000 toneladas y tres incluso exceden las 300.000 toneladas. El tamaño medio se sitúa en torno a las 159.000 toneladas, lo que, según la plataforma, convierte a muchas de ellas en auténticas “macroplantas” más propias de un modelo industrial que de una gestión sostenible de residuos.
En total, y a falta de los datos completos de ocho proyectos, las plantas previstas en Castilla-La Mancha tratarían más de 10,3 millones de toneladas de residuos, lo que supone el 67 % de los residuos contemplados en el Plan Regional de Biometanización 2024-2030. Stop Ganadería Industrial considera que estas cifras reflejan una planificación “sobredimensionada” que podría generar problemas asociados al transporte masivo de residuos, emisiones, malos olores y presión sobre el territorio.
Desde la plataforma también recuerdan que el pasado mes de diciembre concluyó el segundo periodo de información pública del Plan regional de Biometanización, que recibió 15.701 alegaciones solicitando su retirada. Este elevado número de quejas refleja, a su juicio, una creciente preocupación social por el modelo de desarrollo que se está impulsando.
En el caso de Cuenca, la organización alerta de la necesidad de analizar con detalle la ubicación y dimensión de los cinco proyectos previstos, así como su compatibilidad con el entorno rural, el turismo, la agricultura y la calidad de vida de la población. “No se trata de estar en contra de las energías renovables, sino de evitar que se conviertan en una nueva burbuja especulativa”, señalan.
Stop Ganadería Industrial denuncia que existe una falta de regulación efectiva y que el despliegue de estas plantas se está dejando en manos del libre mercado, sin límites claros sobre el tamaño de las instalaciones, la procedencia de los residuos o las distancias de transporte. Una situación que, advierten, podría afectar de manera directa a provincias como Cuenca si no se establecen criterios más estrictos de planificación y control.