El centro de Cuenca ha vivido este jueves una escena poco habitual: una cola rápida, sonrisas y cajas de roscón saliendo a toda prisa de una pastelería. La Pastelería Casamayor, en Carretería, ha puesto en marcha una iniciativa para regalar roscones durante la tarde, pero la respuesta ciudadana ha sido tan inmediata que se han agotado en apenas 10 minutos.

Según la convocatoria difundida también en redes sociales, los roscones podían recogerse de 19.15 a 20.00 horas. Sin embargo, la previsión se quedó corta: en torno a 80-90 unidades se repartieron casi de golpe. Así lo confirmaba a El Digital de Cuenca el propietario, Peter Casamayor, al explicar que la campaña nace de una realidad habitual en el sector.

“En un negocio acertar al 100% con la producción es imposible; nosotros tiramos por encima y este año también nos han sobrado bastantes”, señaló. Ante el excedente, la opción de desecharlos ni se contempló: “Una de las soluciones sería tirarlos, pero preferimos regalarlos”.

Entre quienes se acercaron a por su roscón, predominaban las prisas y el “a ver si me toca”. Cristina lo resumía con incertidumbre: “Me han dicho que regalaban roscones y no sé si me llegará”. Julia, por su parte, contaba cómo se enteró: “Yo lo he visto esta mañana pero al final me lo han tenido que confirmar por WhatsApp”.
También hubo espacio para el humor y la practicidad: “El que me den está bien, aunque me gusta el de nata; al ser gratis no nos quejamos”, comentaba otro de los asistentes. Y algunos ya tenían plan para el dulce: “Lo vamos a compartir con un grupo de carnaval”, añadían.

La iniciativa, sencilla y directa, terminó convirtiéndose en un pequeño acontecimiento vecinal: roscones gratuitos, una franja horaria que prometía 45 minutos y un desenlace fulminante en 10. Un gesto contra el desperdicio que, al menos por una tarde, cambió el final del día en Carretería.
