Entre piedras y balcones colgados sobre los ríos Júcar y Huécar, los conquenses celebran al poeta que hizo de cada costumbre y cada calle una historia para recordar. Su memoria revive cada año, llena de versos irónicos, anécdotas y la pasión por una Cuenca que él amó como nadie.
Cada año, amigos y familiares recuerdan al poeta conquense José Luis Lucas Aledón en el espacio que lleva su nombre, el Rincón del Poeta José Luis Lucas Aledón, junto a las Casas Colgadas y bajo la Casa de la Sirena.
Fallecido el 10 de diciembre de 2015, Lucas Aledón dejó un legado literario y humano imborrable. Fue pregonero de Semana Santa, San Mateo y las Ferias de San Julián, amigo de sus amigos y amante de su ciudad. Sus más allegados le llamaban ‘Chuspallas’, y él mismo dejó dicho que se le recordaría «con un botellín en la mano, porque eso era sinónimo de amistad».

Su poesía, profundamente enraizada en su Cuenca natal, retrató con agudeza e ironía las costumbres y gentes de esta ciudad colgada sobre los ríos Júcar y Huécar. Nazareno convencido, perteneció a todas las hermandades de Cuenca, destacando por tradición familiar y amistad varias de ellas.
Hoy, su voz quebrada sigue suspendida en el aire de la ciudad: «rodando por todo el río de la calle, como el junco rueda cielo, como el pino rueda piedra». Cada Navidad, San Julián, Semana Santa, San Mateo o Ferias de Agosto, su recuerdo permanece entre quienes tuvieron la suerte de conocerle y quererle.
Como ejemplo de su ingenio y amor por la tradición, uno de sus villancicos navideños:
MARÍA PAÑALES CAMBIARÁ
Trae José, paja seca y limpia,
María pedía
que el Niño quiere orinar.
Corría José, con brazada seca del almiar,
María pañales cambiaba.
Y las rosas nalgas del Niño,
con talco de luceros, secaba.
El Niño reía, ya no lloraba,
sus manos chiquitas
la testuz del buey
contento acariciaba.
Los peces en el río,
con plata de escamas,
los pañales blanqueaban
que, por los romeros,
gorrioncillos colgaban.
El Rincón del Poeta José Luis Lucas Aledón, «el viajero lírico de los hocinos de Cuenca», es hoy un espacio para sentir su humor, su poesía y su amor profundo por la ciudad, recordando a un conquense irrepetible.