De Cuenca al Kilimanjaro: Cuando el cielo es el límite

La Asociación Estilo Alpino relata a El Digital de Cuenca las claves de su éxito en "la ciudad sobre roca"

No hacen ascos a ninguna roca y menos en la ciudad construida sobre piedra. Cuenca es cuna del alpinismo y la escalada como pocas ciudades españolas y los miembros de la Asociación ‘Estilo Alpino’ presentan un ambicioso programa de senderismo por la provincia y otras aventuras de altura fuera de ella. Primer proyecto en Las Majadas, segundo en los Alpes el próximo verano y tercero en el Kilimanjaro a finales del año que ahora empieza. Este grupo de profesionales sabe lo que se hace, como demuestran en las instalaciones de la nave del Polígono Los Palancares, frente a Planeta Movimiento.

Gregorio Zafra, responsable de comunicación, y Ángel Fernández, del grupo de actividad, son los encargados de enamorar a los conquenses con sus actividades de montaña: «Senderismo, alpinismo…, en fin, cualquier cosa que sea fuera del centro, ya que estamos intentando promover y darle una vueltecilla a las salidas, ya no solo en Picos de Europa, sino con actividades a nivel internacional».

Gregorio y Ángel/ Néstor Robaina

Son más de 200 personas que, unidas por una misma afición, no conocen límites a la hora de mirar al cielo: «Cuando montamos el centro de montaña no pensamos que fuera a tener una inversión de esfuerzo tan significativa. Por ejemplo, este año ha habido un grupo específico para las actividades en exterior y queremos promocionar el club que lleva desde 2011 haciendo cosas bastante ambiciosas».

Por un lado, la Asociación cuenta con los que llaman ‘usuarios del centro’ que pagan por utilizarlo durante un tiempo concreto según la cuota convenida, por lo que disponen de una llave electrónica para acceder cuando quieran y aprovechar la flexibilidad horaria: «Pueden entrenar tanto en la parte de rocódromo como en el gimnasio y vienen cuando quieren, mucha gente tiene que adaptar sus turnos de trabajo y no es posible en sitios más convencionales». Además, según indicó Zafra, al no tener un horario tan distribuido no coinciden con mucha gente y no hay que esperar para utilizar las máquinas. Incluso tienen un saco de boxeo y una zona de telas aéreas para este tipo de acrobacias.

Por otro lado, está la Escuela de Escalada, más ajustada al calendario escolar, de forma que por las tardes ofrecen clases para diferentes franjas de edad, desde niños hasta adultos, y con entrenamiento dirigido. Todo, sin ánimo de lucro: «Lo que se genera es para los socios o inversión en ampliación y mantenimiento».

Rocódromo Moon Board/ Néstor Robaina

Cuenca, una ciudad sobre roca

Dado el éxito que ha ido ganando la disciplina deportiva de la escalada, durante el año pasado y el anterior, la Asociación Estilo Alpino ha decidido ampliar el espacio con dos instalaciones nuevas: Moon Board, estandarizada con electrónica, que permite diseñar los mismos bloques a nivel mundial; y la segunda, fruto de la colaboración de un grupo de socios que tiene una inclinación de hasta 45º.

Precisamente, Cuenca es una ciudad sobre roca y el oro olímpico de Alberto Ginés en escalada ha revalorizado también la práctica deportiva desde 2020: «Hubo como un boom de los rocódromos y de repente tuvo un efecto reclamo. Se notó que la gente se apuntaba a la escuela y hubo una subida de participación». No obstante, apuntó: «Ahora ya se está estabilizando otra vez. No sé qué será lo siguiente porque ponen deporte olímpico cualquier cosa» (risas).

Los rocódromos surgieron como sitios de entrenamiento en un inicio, aunque hoy en día se han convertido en la mejor forma de hacer escalada cuando llueve o hace frío extremo: «De hecho, aquí viene gente de alto grado de Cuenca, que está en la roca prácticamente todos los días y entrenan por la dificultad que les aporta la instalación. Según explicaron ambos, la técnica tiene que ver con los diferentes modos de agarre o el empuje de las piernas hacia arriba, y la experiencia es completamente distinta para quien lo practica. «Hay gente tan buena que subiría sin problema por el alicatado de su baño» (risas).

Ángel Fernández desafiando la gravedad/ Néstor Robaina

Para probar todo es empezar. Solo hay que calzarse los ‘pies de gato’ y experimentar un deporte tan completo como este. «Yo recuerdo que lo empecé a practicar porque mi trabajo era de estar siempre sentado y padecía muchos dolores lumbares y de espalda, desde que llevo practicando esto es maravilloso. Se ejercitan los músculos y estás estirándote todo el rato. A mí me viene genial y lo que más me gusta es que es súper divertido», testimonió Fernández.

Junto a ello, la escalada sin cuerda ofrece la ventaja de ser un deporte más social. «En piedra estás solo escalando con otro abajo que te asegura, pero aquí hay 8-10 personas animando: ‘venga, este bloque es de esta manera, sube el pie, coge con la derecha’ y es más divertido», relataba. Aun así, sus salidas favoritas llevan el nombre de Albarracín y El Escorial.

En general, se trata de un deporte en el que lo que cuenta es el esfuerzo personal, además de contribuir a nivel de salud mental: «Estás solamente pensando en lo que estás haciendo e incluye una parte de liberación de adrenalina que hace más positiva la experiencia». Independientemente del grado, se valora lo que cada persona puede conseguir y eso se aplaude igual que si se hubiese ganado una medalla de oro olímpica.

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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