Hace unos meses, un instituto de la provincia de Cuenca decidió mostrar aquello que muchas veces permanece oculto en los pasillos de los centros educativos: la cara invisible del acoso escolar. Lo hizo a través de la creación de un videoclip elaborado por su propio alumnado, con el objetivo de concienciar, sensibilizar y lanzar un mensaje claro contra una de las lacras que más preocupa hoy en día a la comunidad educativa.
Ese centro es el IESO “4 de Junio” de Cañete, que ha convertido la literatura, la música y el lenguaje audiovisual en herramientas educativas para reflexionar sobre el bullying. El proyecto, inspirado en la novela Invisible de Eloy Moreno y en la canción homónima del grupo Siloé, ha logrado un notable impacto social y ha sido reconocido a nivel nacional entre más de 200 centros educativos de toda España.
Una iniciativa que, tal y como explica el director del centro, Vicente Frías, a El Digital de Cuenca surge a raíz de la convocatoria lanzada por el propio autor en redes sociales.
“Desde el centro nos pareció una muy buena idea porque ya conocíamos la novela y estábamos trabajando con este autor que tiene varios libros, y en concreto en este curso estábamos trabajando uno de él. Por otro lado, durante los tres últimos cursos sacando iniciativas y propuestas de innovación educativa ligadas al tema de la convivencia actual”, señala Frías.
En este sentido, el plan de convivencia que trabaja el centro está inmerso en una de las líneas de innovación educativa, puesto que se trata de una propuesta que lanzó la Consejería de Educación y que, en el caso del IES ‘4 de junio’ se centran en tres líneas, Aula del Futuro, Metodologías STEAM y Convivencia e Igualdad.
El proyecto se desarrolló dentro de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, en colaboración con la profesora Natalia Ruiz, y se decidió implicar al grupo de 4º de ESO por su madurez y su conocimiento del funcionamiento del centro.
Educación en valores y convivencia
El proyecto se desarrolló dentro de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, en colaboración con la profesora Natalia Ruiz, y se decidió implicar al grupo de 4º de ESO por su madurez y su conocimiento del funcionamiento del centro.
Entre las iniciativas destacadas se encuentran la creación de un equipo de alumnado mediador, la puesta en marcha de círculos restaurativos, el buzón de la escucha o la colaboración con asociaciones y proyectos educativos a nivel regional y nacional. “Intentamos trabajar desde una línea muy horizontal en la que al alumnado le damos mucho protagonismo en las decisiones de convivencia, les escuchamos, trabajamos diferentes técnicas y herramientas para la resolución de los conflictos y de los problemas”, explica el director.
Un mensaje claro: no estás solo
El videoclip transmite un mensaje directo y fácilmente reconocible para quien lo visualiza: ante una situación de acoso escolar es fundamental pedir ayuda y acudir a personas adultas que puedan orientar y acompañar. El proyecto parte de una realidad que sigue muy presente en la adolescencia y la juventud y que, tal y como subraya el director del centro, es una problemática grave que debe ser frenada cuanto antes.

El trabajo busca además concienciar a toda la comunidad educativa, ya que el acoso escolar no es una responsabilidad exclusiva de los centros. “Es una tarea compartida”, explica Frías, en la que deben implicarse las familias, el alumnado —como principal protagonista—, el profesorado y la sociedad en su conjunto. El objetivo es sumar esfuerzos y comprometer a todos los agentes para intentar erradicar esta problemática que, en los casos más extremos, puede desembocar en consecuencias irreversibles.
Desde el ámbito educativo, la sensibilización se considera “urgente y prioritaria”. El director destaca la importancia de que el profesorado sea una figura de confianza y cercanía durante la jornada escolar, capaz de detectar, acompañar y orientar al alumnado. No obstante, insiste en que sin la implicación de las familias y del entorno social, cualquier medida quedaría incompleta.
En cuanto a la actuación ante posibles casos de acoso, el centro sigue los protocolos establecidos por la administración regional. Ante cualquier comunicación, la dirección debe activar en un plazo máximo de 48 horas una comisión encargada de estudiar la situación, evaluar si existe realmente un caso de acoso y realizar entrevistas tanto al alumnado implicado como a posibles testigos. Todo el proceso incluye, además, la comunicación con las familias, tanto del alumno agredido como del agresor.
En los últimos años, el centro ha tenido que activar este protocolo en tan solo una ocasión. Tras el estudio correspondiente, se determinó que el índice de acoso no era relevante y el procedimiento se cerró sin consecuencias posteriores. Aun así, Frías recuerda que abrir un protocolo no implica necesariamente que exista acoso, sino que es una medida de protección tanto para el menor como para el propio centro educativo.
Con una comunidad educativa pequeña —83 alumnos actualmente—, el director reconoce que ningún centro está exento de recibir comunicaciones de este tipo. “Si nosotros hemos tenido que abrir uno, probablemente otros centros de la provincia y de la región también lo hayan hecho”, señala, subrayando que el acoso escolar es una realidad en auge y que, pese al trabajo preventivo y a los planes de convivencia, pueden surgir casos, especialmente en contextos con incorporación constante de nuevo alumnado.
La grabación se llevó a cabo durante la primera semana de noviembre y contó con la colaboración de la Guardia Civil de Cañete, que aparece en una de las escenas finales del videoclip, un elemento que aporta realismo y refuerza el mensaje de protección y apoyo institucional. También participaron profesionales del ámbito audiovisual que realizaron tomas con dron.
Impacto y reconocimiento
El videoclip ha tenido una gran acogida, superando las 3.000 reproducciones en YouTube y acumulando decenas de miles de visualizaciones en redes sociales como Instagram. Además, otros centros educativos de España han comenzado a utilizarlo como recurso en sus aulas.
“El orgullo para el alumnado es enorme. Nunca imaginaron que su trabajo pudiera servir de ejemplo para otros centros”, afirma el director, quien destaca el impacto emocional y educativo que esta experiencia tendrá en los estudiantes “de por vida”.
Como premio del concurso, Eloy Moreno visitará próximamente el instituto para mantener un encuentro literario con el alumnado. Además, el centro recibirá ejemplares de todas las obras del autor para su biblioteca y también harán una videovisita con Siloé el grupo de música implicado en el concurso.
A este reconocimiento se suma un segundo premio nacional concedido por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, relacionado con el plan de lectura del centro, dotado con 7.500 euros. Una cuantía que permitirá mejorar la biblioteca escolar y seguir impulsando actividades educativas, especialmente relevantes en un municipio rural con menos de 1.000 habitantes.
“Consideramos que en las zonas rurales hay que visibilizar que también estamos haciendo cosas y que también nuestras actividades tienen valor”, concluye Vicente Frías.