El PP de Cuenca alza la voz y apunta a “una grave inseguridad laboral”

En el Pleno de este lunes, último del año

El Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Cuenca ha cargado este martes contra la propuesta del equipo de Gobierno socialista para disolver la empresa pública Aguas de Cuenca, al considerar que llega “cuatro años tarde” y pretende ejecutarse “de manera precipitada e improvisada”, sin el trabajo previo “imprescindible” para garantizar planificación, rigor y seguridad jurídica.

Así lo ha manifestado en sesión plenaria el portavoz del PP en el Consistorio, Álvaro Barambio, quien ha subrayado que su grupo “no se opone” a la disolución en sí, una decisión que —según ha recordado— ya fue acordada en 2021, pero entiende que el expediente presentado ahora “carece de garantías” y traslada decisiones clave al futuro.

Según el PP, el principal foco de preocupación está en la gestión del personal. Los populares critican que el modelo planteado por el Gobierno municipal contempla la integración de trabajadores fuera de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), sin procesos selectivos definidos y con la creación de la figura de personal laboral “a extinguir”, sin plazos concretos ni certezas sobre su continuidad.

Barambio ha advertido de que este planteamiento generaría “una grave inseguridad laboral” para los empleados afectados y provocaría “un agravio comparativo” respecto al resto de la plantilla municipal, que ha accedido a sus puestos, según remarca el PP, bajo los principios de igualdad, mérito y capacidad. En este sentido, el concejal ha señalado que “no se puede pedir un acto de fe” ni a los trabajadores de Aguas de Cuenca ni al conjunto de empleados del Ayuntamiento.

Desde el Grupo Popular sostienen que el procedimiento adecuado habría sido, primero, determinar mediante informes completos qué puestos son realmente necesarios para el Servicio Municipal de Aguas; después, definir cómo deben cubrirse conforme a la legalidad; y, solo entonces, culminar la disolución definitiva de la empresa. A su juicio, el Ejecutivo local ha optado por aplazar las decisiones fundamentales sin compromisos concretos.

Los populares han defendido que su voto en contra no va dirigido contra los trabajadores, sino “precisamente en defensa de todos ellos”, con el objetivo de evitar tensiones entre empleados municipales, proteger derechos laborales y prevenir conflictos futuros derivados de decisiones “improvisadas”.

Por último, el PP ha acusado al equipo de Gobierno socialista de intentar usar políticamente este asunto para tapar la falta de planificación durante los últimos años. “Gobernar no es correr, ni improvisar en el último momento; gobernar es hacer las cosas bien”, ha concluido Barambio, insistiendo en que la disolución “tal y como se ha planteado hoy” no reúne las condiciones necesarias.

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